Pablo Rodríguez N.: Elecciones a la vista: municipales y gobernadores regionales

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Las elecciones municipales de 2004, 2008, 2012 y 2016 han sido buenos predictores de las presidenciales del año siguiente, en el sentido de que la coalición que se impone en votos a nivel de alcaldes, luego triunfa en la presidencial.
De a poco el tema de las elecciones municipales 2020 se empezó a instalar en la agenda, sobre todo por la intención que mostraron ciertos sectores del Frente Amplio y de la ex Nueva Mayoría de impulsar el mecanismo de balotaje para la elección de alcaldes. De concretarse esa iniciativa, sería la continuación del discurso todos contra Piñera que vimos en la segunda vuelta presidencial recién pasada, pero esta vez centrado contra el gobierno y su coalición. Al mismo tiempo, de forma paralela, los partidos de la oposición han empezado a conversar sobre la política de pactos y alianzas para lo que viene en los próximos años, así como sobre la realización de primarias.

Además, otro ingrediente es que en octubre de 2020 por primera vez tendremos comicios locales junto a la elección de gobernadores regionales, la nueva figura que reemplazará en ciertas funciones las labores que realizan actualmente los intendentes y que será electa por voto popular. Aun cuando todavía existen dudas razonables respecto del real poder, autonomía y manejo presupuestario del cual gozarán estas autoridades, lo concreto es que constituyen un puesto bastante atractivo desde el punto de vista político.

En este contexto, las distintas fuerzas políticas del país enfrentan diversos desafíos. Por un lado, los partidos de Chile Vamos deben asumir la tarea de comenzar a preparar las siguientes elecciones municipales. Un punto de partida sería priorizar las comunas que hoy no están en su poder y que son capitales regionales o provinciales, porque ganar en ellas significaría ampliar su base electoral. Por ejemplo, Chile Vamos venció en el 43,8% de las 16 comunas capitales regionales en 2016, incluyendo la nueva región de Ñuble que fue creada el año pasado. Por ello, aparecen como comunas relevantes todas aquellas donde Chile Vamos no ganó en 2016: Arica, Iquique, Antofagasta, Copiapó, La Serena, Valparaíso, Concepción, Puerto Montt y Coyhaique.

Asimismo, para las fuerzas oficialistas también es fundamental comenzar a planificar la elección de gobernadores regionales, con el propósito de obtener la mayoría de las autoridades regionales electas, ya que un escenario distinto podría dificultar enormemente la gestión del gobierno en su último año, complicando de paso el escenario presidencial de 2021. Ante todas estas responsabilidades, el tiempo siempre será escaso.

Si efectivamente Bachelet no pretende volver a La Moneda, la oposición cuenta con la inédita oportunidad de debatir genuinamente sobre la vigencia y renovación de las ideas de la centroizquierda e izquierda.

Por otro lado, la oposición y sus diferentes manifestaciones tienen el desafío de construir un proyecto político más allá de la expresidenta Michelle Bachelet. Si efectivamente Bachelet no pretende volver a La Moneda y proyecta su carrera política en Naciones Unidas, a lo que se suma su reciente “despedida” del Partido Socialista, hoy cuentan con la inédita oportunidad de debatir genuinamente sobre la vigencia y renovación de las ideas de la centroizquierda e izquierda. Esta situación no se dio verdaderamente en la antigua Concertación después de la derrota electoral de Eduardo Frei en 2010, donde se aferraron sin titubear a la popularidad de la exmandataria para regresar al poder en 2014.

Entonces, ¿por qué pensar desde ya en las municipales 2020? Porque a partir de las últimas experiencias sabemos que las elecciones municipales de 2004, 2008, 2012 y 2016 han sido buenos predictores de las presidenciales del año siguiente, en el sentido de que la coalición que se impone en votos a nivel de alcaldes, luego triunfa en la presidencial. En efecto, en 2004 la Concertación sacó más votos que la Alianza y en 2012 la Nueva Mayoría venció a la Coalición, resultando ganadora Michelle Bachelet en ambas elecciones presidenciales posteriores (2005 y 2013). En cambio, la Alianza sacó más votos que la Concertación en 2008 y Chile Vamos más sufragios que la Nueva Mayoría en 2016, siendo elegido Sebastián Piñera como presidente tanto en 2009/2010 como en 2017.

A su vez, el estado de ánimo y clima de opinión que generan las municipales en ganadores y perdedores, así como en la ciudadanía y en los medios de comunicación en general, influyen significativamente en la elección presidencial. En particular para el gobierno, su proyección pasa necesariamente por un buen resultado en las próximas elecciones municipales y regionales, para lo cual es fundamental el fortalecimiento de Chile Vamos y una mayor coordinación con el gobierno.

Fuente: El Líbero