Rechazando el reajuste del mínimo

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El reciente rechazo al reajuste del salario mínimo demuestra la incapacidad que tienen algunos parlamentarios para entender lo que significa que los ingresos de aquellas personas que lo reciben se incrementen.

Debemos considerar que el reajuste no es sólo una cuestión técnica, de elasticidades más o menos, sino que se apoya en conjunto con otras políticas públicas que realiza el Estado para mejorar la condición de vida de las familias.

Considerando la dieta de los parlamentarios que rechazaron el proyecto, este reajuste es muy pequeño, sin embargo es el más alto desde el año 2013 en términos reales. Desde esta perspectiva no deja de ser paradójico lo ocurrido.

Tratar de cerrar la brecha de desigualdad que nos ha mostrado la última Casen parte por medidas como estas, pero obviamente hay un sector político que eso lo trae sin cuidado.

Los motivos del rechazo solo se pueden buscar desde la lógica política. Es así que los argumentos de la oposición siguen estando en la capacidad que tiene de bloquear cualquier iniciativa que proponga el gobierno, sin importar las consecuencias que ellas tienen en la gente.

En el centro de la polémica estaba no el aumento del salario, sino la plurianualidad, esta fue la excusa con la cual se rechazó el proyecto. Esto no es más que la posibilidad de tener más instancias de negociación para quienes piensan tener la representación de los trabajadores, pero para ello son capaces de causarle este daño.

Lo relevante es que los parlamentarios de Chilevamos se mantuvieron unidos bajo un mismo proyecto, eso les da la fuerza como bloque.

Lo complejo es que se requieren más que solo esos votos para la aprobación de los proyectos que presente el gobierno. Y esos hay que ir a buscarlos en algún sector de esta dispersa oposición.

Queda como instancia un nuevo proyecto y por cierto, un cambio en la actitud de todos quienes tienen la tarea de legislar.

Fuente: Diario Financiero