OP 1107 La dinámica de la expansión económica

Conforme al Banco Central de Chile, el Índice Mensual de Actividad Económica (IMACEC) registró un crecimiento anual de 3,9% en el mes de enero 2018, cifra que se posiciona por sobre la mediana de los encuestados por Bloomberg (3,4%). Adicionalmente, la variación de 3,9% corresponde al mayor incremento observado desde febrero de 2016 (4,0%). En principio, este dato puede estar reflejando una “buena noticia” en términos de que es una cifra que no se había apreciado desde hace varios meses, no obstante hay que tener presente que el año anterior, y sobre todo durante el primer semestre, el desempeño en la actividad económica fue bastante “deficiente”, en consecuencia no hay que soslayar el hecho de que la base de comparación es baja.

Por último, es importante señalar que, a pesar de los motivos del alto incremento del IMACEC descritos anteriormente, no habría razón para dejar de sostener el hecho de que las proyecciones de crecimiento para este año 2018 si serán mejores en relación a los cuatro años anteriores. Respecto a lo anterior, sería interesante preguntarse en qué fase del ciclo económico se encuentra la economía chilena, para aquello, primero es pertinente una breve descripción de los rudimentos de la teoría del ciclo económico.

La teoría respecto a los ciclos económicos plantea que la economía de un país pasa por diferentes fases, de esta manera, la tasa a la cual se incrementa el PIB no es constante, menos aún en el largo plazo.

El ciclo económico suele clasificarse en las siguientes etapas:

  1. Auge o expansión económica
  2. Estancamiento
  3. Recesión
  4. Recuperación

Antes de la descripción de cada fase, es importante mencionar que existen diferentes posturas en cuanto a las explicaciones que se le atribuyen a los ciclos económicos. Por ejemplo la escuela austríaca plantea que en los periodos de auge en la economía producto de una expansión de la oferta monetaria por parte del Banco Central, conduce a errores en las decisiones de inversión por parte de los agentes económicos, lo que genera como resultado la explosión de la “burbuja”, debido a las fluctuaciones “artificiales” de la tasa de interés. En cambio, otras teorías como el Keynesianismo, sugiere que el ciclo económico tiene que ver básicamente por las variaciones en la eficiencia marginal del capital, dado que presenta mucha más variabilidad en comparación a otros componentes de la demanda como por ejemplo el consumo, el cual, es más estable en el tiempo.

Previo a iniciar una fase expansión económica, el Banco Central ha realizado una inyección monetaria, de forma tal de reducir la tasa de interés y así, impulsar la demanda, sobre todo el componente de inversión. Al haber mayor inversión, permite incrementar la tasa de crecimiento económico, junto con una baja en los niveles de desempleo.

Esta situación puede llevar a una fase de sobrecalentamiento, es decir que la demanda agregada comienza a volverse insostenible en función de la capacidad productiva, de hecho, ocurre en algunos casos, que para satisfacer la creciente demanda, se recurre al sobreempleo de factores productivos, como por ejemplo horas extra de trabajo.

En la fase de estancamiento, ocurre que el capital alcanza una posición que se caracteriza por ser cada vez menos productivo. En tanto los medios de producción se tornan menos productivos, hay negocios que se vuelven menos rentables. El Banco Central comienza a implementar una política monetaria más expansiva, disminuyendo la tasa de interés por ejemplo, para evitar un aumento del desempleo (a costa de una eventual mayor inflación). La idea es facilitar la liquidez en el mercado financiero, lo que puede ser compensado por la prociclicidad de los bancos comerciales, que son reacios a colocar créditos en situaciones de desaceleración económica, precisamente cuando son más necesarios para evitar el eventual colapso financiero.

En la recesión, se observan fluctuaciones negativas en algunos periodos, dado que las empresas presentan “peores” resultados, lo que genera que algunos negocios no prosperen o incluso lleguen a la bancarrota. Lo anterior se explica por los motivos mencionados previamente en la etapa de estancamiento. Al haber mayores restricciones al crédito por parte de la banca comercial, la demanda agregada cae, junto con la actividad económica, no obstante, la inflación comienza a reducirse debido a la menor demanda agregada.

En cuanto a la recuperación, el Banco Central intenta “navegar” con la tasa de interés, de forma de evitar un ahogamiento de una recuperación incipiente, considerando el hecho de que en la fase previa se caracteriza por una reducción de la inflación, así cumpliendo con su mandato de mantener la inflación en el rango meta, el Banco Central aplica un política monetaria expansiva de forma de reducir la tasa de interés. Los niveles de desempleo se mantienen altos al inicio de la fase, pero se reducen conforme la actividad económica va retomando la expansión.

En relación a Chile, se podría argumentar que se encuentra entrando en un periodo con similitudes a la fase de recuperación, debido a que la actividad económica está experimentando una mayor expansión en los últimos meses.

Sin embargo, no es fácil saber a priori que tanta incidencia ha tenido la política monetaria en cuanto al mayor crecimiento, considerando que la Tasa de Política Monetaria (TPM) ha mostrado una tendencia a la baja en los últimos cuatro años, periodo en que la economía ha exhibido un crecimiento de apenas 1,8% promedio. Pese a lo anterior, posiblemente otros factores han más que compensado el efecto de la mayor expansión monetaria, como por ejemplo una mayor incertidumbre en concordancia de las iniciativas del gobierno anterior, el cual consideró una serie de múltiples reformas en distintos ámbitos, hecho por el cual se hace más difícil predecir lo que sucederá y por ende incide en una mayor incertidumbre, aquello entre otros factores como por ejemplo el bajo nivel en el precio del cobre.

AUTOR: Gustavo Díaz; Stefano Zecchetto; Economistas