Presupuesto para 2016

En pocos días más el Gobierno deberá presentar su proyecto de presupuesto 2016, será la ocasión de saber de manera concreta si realmente existe un cambio de conducta respecto del voluntarismo con que ha actuado desde que asumió.

La situación económica internacional se ha deteriorado de manera importante para los países emergentes, en especial para aquellos vinculados a materias primas. A ello debemos sumar que la caída del cobre puede ser algo más estructura que momentáneo y, tal como ya lo ha señalado el Banco Central, el PIB de tendencia puede ser más bajo del que estábamos habituados, ambos factores se conjugan de manera negativa en cuanto al monto del presupuesto fiscal para el próximo año.

Esta realidad internacional no resta importancia a lo que sucede internamente, donde hemos añadido una alta dosis de incertidumbre a la ecuación económica. Primero con una muy mala reforma tributaria que aún no sale del debate; una reforma laboral que muestra claros indicios de aumentar la conflictividad más que disminuir las posibles asimetrías existentes en el mercado del trabajo y un ambiente anti-empresa que trasunta la mayoría de las iniciativas que surgen desde el Gobierno.

La caída del cobre puede ser algo más estructura que momentáneo y, tal como ya lo ha señalado el Banco Central, el PIB de tendencia puede ser más bajo del que estábamos habituados, ambos factores se conjugan de manera negativa en cuanto al monto del presupuesto fiscal para el próximo año.

Por más que tratamos de volcarnos a fortalecer la alianza público-privada que algunos personeros de la coalición gobernante promueven, otros solo ven desconfianza en cualquier cosa que huela a mercado, haciendo todo lo posible por evitar su expansión. Lo que se manifiesta en que las reformas mencionadas nada tienen de apoyo a la necesidad de retornar al camino del crecimiento y más bien son el resultado de consideraciones eminentemente políticas.

Uno de los principales problemas que deberá vencer el Ministro de Hacienda será convencer a sus partidarios de la necesidad de moderar el gasto público con el propósito de equilibrar las cuentas macroeconómicas. Todo ello considerando que el próximo será un año electoral. Frente a una menor expansión monetaria y a mayores restricciones a nivel internacional

Complementario a lo anterior, y ya que el propio Ministro de Hacienda lo ha señalado, la necesidad de endeudar el país parece cada día más evidente, esto no es malo en esencia, el problema es que el riesgo crediticio del país está aumentando, lo cual hace que cada dólar prestado nos cuenta más caro. El mejor indicador de esta situación la vivimos hace un par de semanas con la colocación de bonos por parte de Codelco.

Apelar a la responsabilidad fiscal no significa atar de manos al Gobierno, muy por el contrario, es avanzar en aquellas medidas que contribuyan a focalizar los recursos en programas que realmente tengan rentabilidad social, evitando así los gastos injustificados. Si a ello le sumamos algunas iniciativas que permitan reactivar la alicaída inversión, por ejemplo, reactivando el plan de concesiones en conjunto con el sector privado podríamos estar en una mejor posición para enfrentar la incertidumbre que nos viene del exterior evitando amplificarla con cuestionables decisiones internas.

Aldo Cassinelli
Subdirector

FUENTE: Eldemocrata.cl