Presupuesto 2017: más de lo mismo

El ministro Valdés se ha convertido en el mejor arquero que tiene Chile por estos días, la propuesta de presupuesto para el próximo año muestra un logro significativo frente a los afanes de expansión del gasto fiscal más allá de lo prudente. Para ello poner como ejemplo lo ocurrido al finalizar el primer periodo de la actual Mandataria donde el gasto fiscal se incrementó por sobre el 16 por ciento y la elección se perdió de todas maneras, pareciera entender que mayor gasto no asegura la continuidad de la coalición.

Lo que está en juego es la mantención de la responsabilidad en el manejo de la hacienda pública, luego de varios años con laxitud por parte de las autoridades, lo que ha llevado al aumento sostenido de la deuda por una parte y el incumplimiento de la regla fiscal por otra. Esta última, sin duda lo más complejo en un escenario de largo plazo, ya que ella manifiesta un compromiso por parte del Estado en materia de responsabilidad frente al gasto y fundamentalmente no sobregirar la confianza de los distintos agentes frente a las decisiones de política fiscal, las cuales pueden traer consecuencias complejas como la revisión del riesgo país, lo que claramente nos afectaría más allá de esta administración.

Si bien el presupuesto es más contenido que lo pensado originalmente debido a la trayectoria mostrada por este gobierno, no debemos ser muy optimistas, ya que el magro 2,7% de expansión no es más que el reflejo de malas políticas económicas que han impactado en la actividad nacional y por cierto, superior a la expansión que tendrá la economía el próximo año la que se situará en torno al 2%.

No olvidemos que quienes más dependen de las políticas públicas son los sectores más vulnerables, contar con menos recursos por parte del Estado para financiar sus programas no ayuda a mejorar su calidad de vida. Es por ello que resulta fundamental sincerar la situación en cuanto a las políticas públicas pretendidas por el gobierno, en especial su lógica universalista versus la necesaria focalización de los recursos en términos de política social.

El impacto de malas decisiones y peores reformas como la tributaria o laboral no sólo han generado desconfianza e incertidumbre, también han disminuido la actividad y han profundizado la brecha entre los grandes conglomerados y las pequeñas empresas.

Al respecto, no es casualidad que el Indicador Mensual de Confianza Empresarial (IMCE) se mantenga desde abril del año 2014 bajo los 50 puntos, lo que impide que se retomen niveles de inversión que permitan visualizar en el mediano y largo plazo mejoras en la actividad. Es fundamental que se tome en cuenta la necesidad de incrementar la inversión, la que se encuentran en torno al 20% del PIB, situándose en su nivel más bajos de la última década.

Como se puede ver, el presupuesto es un hito relevante para el país, el cual marca una pauta no sólo respecto de la importancia que le asigna el gobierno a algunos sectores, en este caso salud, educación y seguridad, sino también es una muestra de su capacidad para cumplir con sus promesas y en este punto este gobierno ha demostrado ser particularmente carente de capacidades para implementar sus ideas.

Para cambiar el ánimo, las declaraciones de la autoridad son el primer paso, sin embargo lo más significativo son las acciones concretas que tiendan a modificar el clima de pesimismo reinante en el país.

Aldo Cassinelli
Director ejecutivo Instituto Libertad

FUENTE: Latercera.com