Evolución del mercado laboral y Programas de Empleo con Apoyo Fiscal
A fines de 2008, todo hacía prever que nuestras cifras en materia laboral tocarían fondo para el invierno de 2009. De hecho, en nuestra experiencia país más cercana en materia de crisis económica (la crisis asiática), el desempleo había alcanzado su punto más alto en agosto de 1999, luego de una caída en picada en la creación de puestos de trabajo a fines de 1998.
Todo comenzó de manera más o menos similar para esta nueva debacle económica: tal como se ve en el gráfico, a fines de 1998 la creación de empleos mostró una fuerte caída, lo mismo que diez años después, cuando la última crisis financiera comenzó a mostrar sus primeras consecuencias.
Los expertos anticiparon que esta crisis sería de mayor envergadura que la de fines de la década de los noventa. De esta forma, en un escenario no tan pesimista, el número de personas desempleadas podía fácilmente alcanzar las 900 mil en el invierno de este año. Tal como señalamos en nuestro último informe , en materia laboral hoy comienza a verse la luz al final del túnel, y el peak de personas desempleadas en 2009 finalmente no superó las 800 mil.
Esto no tiene su origen en un mercado laboral eficiente ni en que la crisis no nos haya golpeado fuerte, sino más bien en la fuerte creación de puestos de trabajo por parte del gobierno. De hecho, así lo muestran las últimas cifras respecto a los programas de empleo con apoyo fiscal entregadas por la DIPRES, correspondientes al tercer trimestre de este año, en las cuales se señala una creación promedio de 213.099 empleos fiscales al mes para julio, agosto y septiembre de este año, más del doble de los empleos fiscales de igual trimestre del año anterior (103.818).
Tal como se muestra en el siguiente gráfico, lamentablemente, en un escenario en el cual las personas que consiguieron un puesto de trabajo del gobierno hubiesen estado desempleadas, la tasa de desocupación promedio para el tercer trimestre de este año hubiese alcanzado 13,7% . Esta cifra resulta ser prácticamente dos puntos porcentuales por sobre el peak de la crisis asiática (11,9%), lo cual nos lleva a concluir que efectivamente esta crisis definitivamente caló más hondo en nuestro mercado laboral que la de fines de la década de los noventa.
Tasa de desempleo con y sin empleos con apoyo fiscal

Así, tras las cifras de desempleo actuales de nuestro país se esconde que el verdadero efecto de la crisis financiera afectó en materia laboral a cerca de 980 mil personas, puesto que más de 200 mil debieron acudir a ayuda estatal de tal forma de contar con un puesto de trabajo que permitiera en muchas ocasiones ser la única fuente de ingreso en su hogar.
Si bien se reconoce la importancia de la ayuda estatal en estos últimos meses, para el tercer trimestre, uno de los más críticos del año, de los 213.099 empleos con apoyo fiscal creados, sólo 28.877 corresponden a empleos indirectos. Este tipo de empleo son los únicos que apoyan una eventual futura reinserción laboral de los desocupados en el mercado formal del trabajo, puesto que permiten capacitar a los trabajadores que logran optar a ellos.
Composición de los empleos con apoyo fiscal
(Promedio mensual de empleos fiscales al trimestre)

En conclusión, durante el trimestre más crítico de la crisis financiera que recién comienza a alejarse, sólo 13,6% de quienes optaron a un empleo con apoyo fiscal, tendrán cuando termine la crisis y la ayuda estatal comience a retirarse (por ejemplo, término de las obras de inversión pública), una herramienta poderosa para encontrar un nuevo puesto de trabajo. El resto de quienes han recibido ayuda del Estado (promedio mensual de 184.222 personas el último trimestre) se desempeñan en su mayoría en obras de inversión pública y también en empleos directos, que más bien corresponden a soluciones momentáneas que difícilmente permitirán que una vez finalizada la ayuda estatal pueda mejorar las expectativas a la hora de buscar un nuevo empleo.
Es cierto que, gracias a la entrega de empleos con apoyo fiscal nuestra tasa de desocupación no alcanzó un nivel tan elevado como el de la crisis asiática. Sin embargo, creemos que el rol del Estado en materia de apoyo a las familias en época de crisis debió ir más allá de minimizar la cifra de desempleados. Creemos que el gobierno debió haber entregado a quienes más lo necesitaban herramientas efectivas que permitieran que estos últimos doce meses en que la crisis golpeó fuerte, no fueran meses perdidos en términos de adquirir conocimientos para abrir puertas a mejores oportunidades en materia laboral. |