Situación Nacional frente a la Crisis Financiera
La incertidumbre imperante en el mercado financiero americano por la crisis subprime se ha acentuado principalmente desde comienzos de agosto, sin embargo, hace ya algunos días se ha transformado en un problema internacional más bien sistémico, pues la incertidumbre y desconfianza imperante en el mercado ha contagiado al sistema financiero a nivel mundial con consecuencias aún por cuantificar para el sector económico real.
Desde hace algunos días, incluso luego de aprobado el tan esperado plan de rescate de Estados Unidos de US$ 700.000 millones, los mercados se han comportado con un pesimismo histérico colectivo que ha provocado pérdidas en las bolsas mundiales poco usuales incluso para crisis anteriores. Del mismo modo los principales commodities como el cobre y el petróleo han visto disminuidos sus precios de forma considerable, principalmente debido a las expectativas de menor demanda y al stock que se ha venido acumulando en el corto plazo.
Como una forma de revertir la situación descrita previamente, los Bancos Centrales de todo el mundo han inyectado liquidez a sus mercados financieros locales para retomar la confianza entre las instituciones. Sin embargo, ello no ha ocurrido y firmas que no estaban preparadas para una situación estrecha como la actual, no han podido conseguir los recursos financieros necesarios para cubrir sus deudas, situación que permite ir agrandando la bola de nieve a otros sectores que en un principio se sentían seguros.
Particularmente en los Estados Unidos el precio de las viviendas cayó más de 15% desde el año 2006 ala fecha. Por otro lado, las restricciones para obtener créditos han aumentado considerablemente, situación que perjudica y limita el consumo e inversiones internas. El mercado laboral ha visto disminuir la generación de empleos, e incluso es esperable que las restricciones de empleo durante los próximos meses sean aún mayores.

Fuente: Forecast
Del mismo modo, las principales economías europeas han visto disminuir su PIB, y actualmente se está experimentando el mayor retroceso económico desde el año 1990, arrastrando con ello una importante contracción en la inversión y la demanda con importantes consecuencias para nuestros exportadores. En cuanto a la economía japonesa, ésta se ha contraído en 3%, siendo la peor caída desde la recesión del año 2001 y sus principales indicadores se han contraído de forma considerable, al igual que la confianza empresarial y de los consumidores.

Fuente: Forecast
En cuanto a la desaceleración que ha experimentado Chile hace ya algunos meses, no se debe a las causas internacionales por la crisis subprime, sino más bien a distintos shocks que han afectado internamente a nuestra economía. Al respecto, se puede mencionar la crisis energética que fue bastante critica a principio de año producto del considerable aumento del costo marginal de generación que produjo la falta de gas desde Argentina, la fuerte sequía, y el considerable aumento del precio del petróleo que obtuvo máximos históricos. La normalización de esta situación permitiría un aumento de nuestra competitividad y un repunte económico necesario, situación no menor sobre todo para un escenario que hoy en día no se ve auspicioso por las restricciones financieras que se verán en nuestra economía interna, y sus graves consecuencias.
La volatilidad imperante en las bolsas mundiales y local se debe principalmente a la histeria colectiva que las ha contagiado. Sin embargo, a pesar de esta “sobrereacción”, Chile cuenta con una posición bastante favorable debido a la cantidad de recursos y activos que posee actualmente el sector público para enfrentar cualquier situación adversa que pudiera venir. Sin duda esta situación marca una importante diferencia si comparamos el escenario actual con el vivido en la crisis asiática, pues en ese entonces el sector público no contaba con el enorme colchón financiero que posee actualmente.
A pesar de ello, no podemos decir que nuestra economía se encuentra completamente inmune a los acontecimientos financieros externos pues la oferta de financiamiento principalmente externo se ha disminuido, mientras que las restricciones para entregar financiamiento interno han aumentado considerablemente, situación que afecta al consumo y a la inversión, con sus consecuencias sobre la demanda interna. Del mismo modo el sector exportador enfrentará en el mediano plazo una demanda externa mucho más opacada. El problema se amplía pues ambas situaciones descritas tendrán considerables consecuencias sobre el empleo y la creación de puestos de trabajo, con un claro efecto social.

Fuente: Forecast
Es de esperar que el futuro debilitamiento anunciado se compense en cierta medida con el menor costo energético futuro y con insumos a precios mucho más asequibles para nuestras empresas, pues la caída en el nivel de precios ha sido drástica en los últimos días. Todo ello nos da un aliciente a pensar que nuestra economía no verá restringido su crecimiento para el año en curso, y para el año 2009 se espera una situación más estrecha, con un crecimiento del PIB entre 3 y 4%. Sin embargo, todo ello dependerá de la situación externa e interna en el corto y mediano plazo, así como también de las políticas públicas y del resultado de las medidas que el Gobierno implemente, las que esperamos fortalezcan y no entrampen aún más uno de los sectores económicos con mayores restricciones, principal motor de la economía, como lo son las empresas de menor tamaño.
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