AÑO 11 252

27 DE DICIEMBRE DE 2007
ISSN 0717-795X

 

 

 

 

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Segundo año de Michelle Bachelet:
De la incertidumbre a la frustración

2007 cierra como un año donde se ha instalado la frustración y la decepción del electorado frente al desempeño de las autoridades políticas y, asimismo, de la economía. Como se puede ver en el Informe Especial (IE) Nº 182, distintas áreas de gestión gubernamental y de políticas de Estado, como son la Política Exterior y la Defensa de Chile, muestran la desorientación del gobierno en curso, la cual ha provocado fenómenos políticos, legislativos y económicos que explican la sostenida caída en popularidad de la actual administración.

Sostenemos que las falencias de Michelle Bachelet en el modo en que ejerce el poder ha determinado gran parte de su suerte. Para ello, realizamos un análisis exhaustivo de las causas y fracaso del Transantiago; luego avanzamos en el análisis de la agenda legislativa, donde encontramos una reactivación de la actividad presidencial, pero muy relativa y mínima. Asimismo, en la evaluación económica del año mostramos que tanto el gobierno en turno como la Concertación, a través de sus antecesores, tienen responsabilidad en hechos cruciales para evaluar el año, como son un crecimiento más reducido del esperado e incluso sometido a restricciones energéticas, debido a que no ha generado los cambios microeconómicos debidos para aprovechar la bonanza internacional, la cual amenaza con extinguirse.

También argumentamos que se ha producido un retroceso en las políticas de descentralización y que el próximo año nos veremos enfrentados a una fuerte presión por utilizar electoralmente los dineros dispuestos para las municipalidades, lo cual enfrentará a la oposición y al gobierno por generar mayor control de la eficiencia del gasto. Todo ello, es ilustrado en la evaluación de 2007 con los recursos dispuestos por la autoridad central a las regiones producto de las compensaciones a las localidades dispuestas a partir de Transantiago.

Por último, queremos constatar que durante 2007 se produjo un colapso de la reforma de Tribunales de Familia, producto de causas similares a las de Transantiago, porque existieron las advertencias de expertos, no se capacitó al personal debidamente y no se construyó la infraestructura necesaria y, obviamente, se calculó mal el presupuesto requerido por la reforma.

Vemos, entonces, que en distintas dimensiones existe una mala evaluación del Ejecutivo, la cual ha producido fenómenos políticos que deben ser observados con atención para evaluar la posibilidad de que constituyan una tendencia. Para ilustrar estos fenómenos políticos centrales del 2007, la presente publicación buscará explicar la caída en la popularidad presidencial a través de tres causas.

Un año para olvidar: principales tendencias de opinión

En términos generales, el gobierno de Michelle Bachelet ha debido sortear las dificultades que provoca un cambio en el ciclo electoral. Este es el fenómeno político que más dificultades ha traído a la mandataria, debido a que, frente a un cambio de esta naturaleza, su mandato debió ser más efectivo durante el primer año que lo acostumbrado por la burocracia concertacionista. Y, más importante aún, los actores políticos han debido modificar su comportamiento sin conocer realmente el ritmo que deben imprimir a sus demandas.

Todo ello, ha ido acompañado de un segundo año que calificamos como el peor año de la Concertación. Esto se debe a que los cambios institucionales y las deficiencias en el modelo de administración del poder de Bachelet, se sumaron a los efectos particulares de Transantiago, que ha sometido a la Presidenta a sucesivos fracasos en la conducción de agenda pública y de su coalición política.

Un primer efecto político de la mala gestión realizada por el gobierno de Michelle Bachelet la registramos al comparar las curvas de aprobación presidencial y de crecimiento económico. Como se puede observar en el gráfico, ambas curvas muestran una evolución muy similar hasta 2006, momento en que se distancian. En términos politológicos, esto implica que las personas comenzaron a evaluar a la Presidenta por variables distintas al efecto del crecimiento sobre el futuro de la nación.

Consecuentemente, buscamos factores que pudiesen explicar este fenómeno. Uno de ellos se encuentra en la inflación registrada durante el año. Este elemento puede transformarse en un neutralizador de los beneficios causados por la acción gubernamental, aún si dejamos fuera del análisis el efecto de Transantiago sobre la popularidad presidencial.

Gráfico. Evolución de la popularidad y del crecimiento económico


Fuente: Elaboración propia en base a la serie de Estudios Nacionales de Opinión Pública,
CEP, en www.cepchile.cl y Banco Central de Chile.

Si aceptamos, hipotéticamente, que la inflación tiene un efecto directo en la percepción del accionar de la mandataria, reconocemos también que este factor tiene en común con el plan Metropolitano de Transporte el que ambos afectan la vida cotidiana de las personas.

Como demuestra el análisis económico incluido en el IE 182, podemos afirmar que, si la aprobación presidencial ha caído, se debe a que el efecto del mal gobierno ha determinado la mayor incertidumbre con que los chilenos enfrentan la vida diaria y que, además, ellos asignarían responsabilidad al Gobierno por la merma en su calidad de vida.

La afirmación anterior encuentra sustento al observar la relación entre la popularidad presidencial y la tendencia de la inflación. Ésta muestra una tendencia a la baja durante todos los gobiernos de la Concertación. En este período, en cambio, el alza en este indicador coincide en forma simétrica con la caída de la popularidad presidencial.

Se instala la frustración

Transantiago copó la agenda de 2007 y, consecuentemente, se planteó como el principal determinante de la opinión pública respecto de Michelle Bachelet y su equipo de gobierno. Es así, no sólo por determinar la actividad y la agenda pública y provocar la pérdida de la mayoría en el Senado, sino que, además, Chile pasó a demostrar que una mala política pública puede reorientar las percepciones individuales, aún más que la tendencia del crecimiento, el precio de los commodities e, incluso, de los anuncios reformistas de fin de año.

Dado lo anterior queremos sumar un tercer elemento explicativo de la caída en la evaluación de la Presidenta. Este consiste en que la mandataria ha dejado de lado todos las promesas que la llevaron al poder, encarnando la expectativa de cambio profundo del sistema político.

Por una parte, Bachelet perdió la solidaridad que las mujeres manifestaron en la elección 2005 y mantuvieron hasta diciembre pasado. A saber, el efecto que provocó Bachelet como candidata fue el de igualar las preferencias de hombres y mujeres (ambos votaron en la misma proporción por un candidato de centro izquierda), lo cual se mantuvo durante 2006 y se quebró en 2007. Esto es así, puesto que el apoyo femenino a la mandataria se desplomó entre las mujeres desde un 52 a un 43% entre diciembre de 2006 y junio de 2007(1). En igual período los hombres evolucionaron del 52 al 37%. En paralelo, la mandataria abandonó su obsesión por la paridad de género en el gabinete al sacar a Paulina Veloso de la Secretaría General de la Presidencia. Al reemplazarla por José Antonio Viera Gallo, llegaba también un representante de la antigua horneada de políticos de centro izquierda que dominaron la transición.

La tendencia anterior, sin embargo, no se tradujo en mayor gobernabilidad para el pacto. Al contrario, se intensificó hacia el término del período con la llegada de Francisco Vidal, en el segundo cambio de gabinete del año, en reemplazo de Ricardo Lagos W. Esta nominación terminó sepultando definitivamente la posibilidad de que se cumpla con la promesa de hacer un gobierno con nuevos rostros. El cambio implicó, además, una decisión que demuestra la escasa preocupación de Bachelet por contar con una oposición dispuesta a colaborar con su gobierno. Esto, porque en la centro derecha existe la profunda convicción de que Francisco Vidal tiene responsabilidades políticas directas en dos casos de corrupción e intervención electoral: Chiledeportes y el desvío de recursos desde los planes de empleo de emergencia hacia campañas políticas.

¿Gobierno ciudadano sin participación?

Otro ámbito de frustración respecto de la gestión de la mandataria se refiere a la promesa de realizar un gobierno ciudadano, con nuevas vías de participación. Durante el segundo año de la administración Bachelet no escuchamos una sola palabra sobre la agenda de “participación” en el mensaje presidencial del 21 de mayo.

Ha transcurrido un año en que la agenda legislativa prácticamente no ha tenido avances. El propio proyecto de ley sobre asociaciones y participación ciudadana(2), iniciado en junio del 2004, permanece en segundo trámite constitucional. La única decisión nueva fue la presentación por parte del Ejecutivo de un proyecto reforma constitucional que tiene por objeto incorporar la iniciativa ciudadana de ley en nuestro ordenamiento jurídico(3), lo cual no tuvo buena acogida y el Gobierno decidió no impulsar con mayor fuerza.

También forman parte de esta agenda frustrada la reforma constitucional que crea el Defensor Ciudadano, el cual sería denominado Defensoría de las Personas(4). Asimismo, se estancó el proyecto de ley que establece medidas contra la discriminación(5), que se ha mantenido durante todo el año en segundo trámite constitucional en el Senado. Por último, pese a las expectativas y reiteradas promesas de que pronto se publicará la ley sobre acceso a la información pública(6), que abarca tanto elementos de participación como de probidad, transcurrió el año sin que se publicara.

Como vemos, entonces, tanto en las decisiones políticas como en la agenda orientada a generar probidad y transparencia en el sistema, Bachelet muestra falencias que han surgido desde sus propios desaciertos. De ahí que el escenario para 2008 se esté inclinando para configurar espacios para el conflicto, más que para el acuerdo.

(1)

Estudio Nacional de Opinión Pública, CEP, Diciembre de 2006 y Junio de 2007.

(2)

Boletín 3562

(3)
Boletín 5221
(4)

Boletín 3429

(5) Boletín 3815
(6) Boletín 3773

José Miguel Izquierdo S.