AÑO 11 244

31 DE AGOSTO DE 2007
ISSN 0717-795X

 

 

 

 

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Evolución de la distribución del ingreso:
¿Persiste la desigualdad?
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La encuesta CASEN 2006 no entregó grandes sorpresas en términos de la distribución del ingreso en nuestro país, puesto que persiste una importante desigualdad. Ésta puede ser calculada a partir del coeficiente de Gini, el que mide qué tanto se aleja la distribución de ingresos efectiva de una distribución perfectamente equitativa.El indicador señalado toma un valor entre cero y uno, siendo cero el que indica un caso de máxima igualdad de ingresos y uno el de máxima desigualdad.El siguiente gráfico muestra la evolución que ha registrado el coeficiente de Gini en nuestro país en las diferentes encuestas de caracterización socioeconómica.

Tal como se puede apreciar en el gráfico anterior, las cifras de 2006 registran un coeficiente de Gini para nuestro país, calculado a partir del ingreso autónomo, de 0,54, el que no obstante mostrar una leve mejoría en relación con su valor para 2003 (0,57), y de ser el menor desde 1990, se encuentra bastante en desmedro de la realidad de países con similar ingreso per cápita que el nuestro, como por ejemplo, Uruguay y Croacia.

Existe una novedosa forma de dar una posible explicación a tan desalentadora cifra.La encuesta CASEN corresponde a una muestra de corte transversal, esto es, representa una fotografía que da cuenta de la realidad socioeconómica de nuestro país en un momento del tiempo.Este tipo de información permite observar los ingresos de individuos de diferentes edades en un año específico, los cuales, de manera evidente, han sido parte de diferentes realidades tanto en materia educacional como en el mercado laboral, sólo por mencionar algunas diferencias.

Nuestro país ha sido testigo de grandes transformaciones en los ámbitos señalados.Por ejemplo, en cuanto a cobertura educacional, hoy se cuenta con doce años de enseñanza obligatorios, razón que explica que, además de mantenerse la cobertura completa en educación básica, la tasa bruta de matrículade enseñanza media haya crecido de 80% en 1990 a 93% en 2004.Cambios más impactantes se han producido en la educación superior, donde la cobertura de la matrícula de pregrado aumentó desde 14,2% en 1990, a 35,1% en el año 2005(1).

Si bien este no resulta el espacio adecuado para discutir acerca de la calidad de la educación que reciben nuestros ciudadanos, la ampliación de la cobertura sin duda resulta un gran avance, y es de esperar que éste se vaya reflejando paulatinamente en una mejora en la distribución del ingreso de la población.

Por ejemplo, y considerando las cifras antes presentadas, el desglose de los resultados de la encuesta CASEN 2006 deben probablemente mostrar que los ocupados de generaciones más jóvenes tienen a su haber, en promedio, más años de estudio que los que pertenecen a generaciones más antiguas.Lo anterior no es capturado por el Coeficiente de Gini promedio de la población, puesto que su cálculo se basa, tal como se mencionó anteriormente, en una muestra de corte transversal, que refleja la existencia simultánea de generaciones más antiguas y más jóvenes, las que contaron con un desigual acceso a la educación superior.

Para poder determinar el impacto en la distribución del ingreso que, a través del tiempo, exista cada vez un mayor porcentaje de graduados de estudios superiores se requeriría de un gran esfuerzo de investigación, pues se deberían encuestar a los mismos individuos que accedieron a la universidad a través de toda su vida laboral, o al menos de gran parte de ésta.Esta forma de recolectar información se conoce como información de panel, y debido a su elevado costo, son escasos los países que cuentan con encuestas de este tipo con representatividad nacional y una frecuencia apropiada.

Sólo mediante una encuesta panel a nivel nacional es posible realizar un seguimiento de las condiciones socioeconómicas de la población a través del tiempo, en términos de su ingreso, persistencia de la pobreza, participación en el mercado laboral, y diversos cambios en los hogares. La detección de la persistencia real en las carencias de la población permite un diseño efectivo de las políticas sociales a aplicar por parte del gobierno, así como también la evaluación de su impacto.

En Chile existe información de carácter longitudinal (panel) que ha entregado importantes aportes en materia de investigación de la dinámica socioeconómica(2). Sin embargo, la encuesta panel CASEN disponible, extraída a partir de una submuestra de la encuesta CASEN 1996, únicamente abarca cuatro regiones del país (III, VI, VIII y Metropolitana), y sólo se han realizado tres levantamientos (1996, 2001 y eventualmente 2006). Actualmente, y dada la relevancia de la información señalada, Mideplan se encuentra impulsando la realización de la Encuesta Panel Casen Nacional (EPCN), de características longitudinales y de periodicidad anual.Este proyecto tendrá como base una submuestra a partir de la CASEN2006, a la que se le realizará seguimiento hasta el 2009, momento en el que se llevaría a cabo una evaluación de tal forma de determinar la continuidad de este panel.

Mientras no se disponga de la información señalada, una alternativa es la elaboración de cohortes artificiales. Este análisis se basa en construir perfiles de ingreso a partir se series temporales de encuestas de corte transversal, definiendo una cohorte o generación de individuos como el conjunto de personas nacidas en un mismo año, las cuales son seguidas a través del tiempo en términos muestrales.Esto es, sucesivas encuestas representan aleatoriamente a la población nacida en un año específico, de modo que es posible seguir el comportamiento de la cohorte en el tiempo aún cuando no se disponga de la misma muestra de individuos.

A modo de ejemplo, la muestra aleatoria de individuos de 18 años de edad en una encuesta realizada el año 1957 pertenecería a la misma población (universo muestral) que los individuos de 28 años de edad elegidos aleatoriamente en la encuesta de 1967 y que aquellos de 38 años capturados en la encuesta de 1977.Es así como se pueden simular historias de generaciones para algunas variables socioeconómicas específicas.De hecho, existen para Chile trabajos que estudian la evolución histórica de la participación laboral de la mujer y del desempleo que utilizan la metodología de cohortes artificiales antes descrita(3).

A su vez, y en relación con la distribución del ingreso, investigación reciente y bastante preliminar basada en la construcción de cohortes artificiales también ha permitido concluir que el aumento en la cobertura educacional, y por ende el incremento en los años que la población en promedio se educa, determina una tendencia a igualar los ingresos.En otras palabras, si bien el Coeficiente de Gini del promedio de nuestra población, que es aquel estimado en base a encuestas de corte transversal como la CASEN 2006, se mantiene prácticamente estancado, el aumento de la cobertura educacional explica que el indicador señalado resulte bastante más auspicioso para las generaciones más jóvenes(4).

Mientras no se disponga de información de panel con representatividad nacional, no será posible determinar el real impacto de la dinámica educacional en nuestra distribución del ingreso. En caso de que los cambios señalados efectivamente tengan un efecto positivo en los indicadores de inequidad, lo que tampoco se encuentra completamente comprobado, esto tardará varias encuestas de corte transversal más en ser reflejado.

(1)
Informe Final del Consejo Asesor Presidencial para la Calidad de la Educación (diciembre 2006).
(2)
Mideplan (2002).“Dinámica de la Pobreza:Resultados de la encuesta panel 1996-2001”;Contreras et al (2004).“Dinámica de la Pobreza y movilidad Social en Chile:1996-2001”.
(3) Larrañaga O., Paredes R. (Diciembre 1999) y Paredes R. (2003).
(4) Sapelli C. (mayo 2005).“Returns to Schooling and Income Distribution by Cohort in Chile:An Analysis Based on Synthetic Panel Data”. Documento de Trabajo Nº 290.Facultad de Economía, Pontificia Universidad católica de Chile.

Editora: Alejandra Candia D..