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AÑO 11 Nº 243 |
15 DE AGOSTO DE 2007 |
ISSN 0717-795X | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
A partir de lo anterior podría derivarse que es justo que un gobierno tenga, como parte de sus recursos, la publicación de medios que aseguren información al ciudadano. Sin embargo, sabemos que las percepciones de los individuos sobre una realidad distinta a su vida cotidiana están determinadas por los únicos instrumentos que posee para contactarse con la dimensión pública de sus vidas. Esto es, las personas configuran la realidad política a través de la información que conocen de la misma, a través de los medios de comunicación. Por ello, la concentración del gasto público en propaganda durante las campañas electorales surge como un instrumento distorsionador de la realidad social, capaz de ejercer una gran influencia sobre las percepciones públicas. Por lo mismo, un medio de comunicación dirigido y orientado por las valoraciones exclusivas del Gobierno en turno puede transformarse en un instrumento de intervención sobre campañas políticas que desvirtúa el sentido de la competencia democrática. La Nación es utilizada para intervenir en eleccionesUna evidencia del modo en que el periódico La Nación puede producir distorsiones relevantes en los procesos electorales surge del análisis del titular principal del diario. Para ello, analizamos dos períodos, los cuales, nos permiten obtener una clara tendencia a la utilización política del medio. Abordamos el período comprendido por la campaña presidencial, entre el 11 de octubre de 2005 y el 11 de enero de 2006 (Tabla Nº 1). Posteriormente, retomamos el análisis a partir de marzo de 2007 hasta junio del mismo año. Así comprendimos un período de elecciones y otro de normalidad en el ciclo electoral. Observamos diferencias relevantes. Mientras en el período electoral los titulares son orientados a destacar fortalezas de la candidatura oficialista y denostar al candidato opositor, en el período siguiente se orienta a dar a conocer y respaldar las políticas gubernamentales. Tabla Nº 1: Titulares Diario La Nación
Adicionalmente, es preciso considerar que el trabajo de La Nación se concentra, básicamente, en exponer puntos de vista a través de sus titulares. Su bajo nivel de circulación nos permite suponer un impacto sobre la pauta de otros periodistas. De acuerdo a datos de la Asociación Nacional de la Prensa, entre julio y diciembre de 2006 circuló con un promedio semanal de 29.483 y 23.713 de lunes a viernes. En los otros períodos se registró un “número de casos de lectores insuficientes, lo que implica que la cifra de lectores proyectada tiene un error más alto del aceptado”. Pérdidas financierasEl uso político que el Gobierno otorga al diario La Nación debiese respaldarse, además, en una gestión económica transparente y eficiente. Accedimos a información entregada por los gerentes generales respectivos de Empresa Periodística La Nación S.A. y de Puerto Madero Impresores S.A., actual propietaria de la imprenta. En este informe sobre “Balances, Estados de Resultados y Flujo Efectivo al 31 de diciembre de 2005 y 2006”, cuyo carácter es provisorio y no auditado,llama la atención la cantidad de recursos entregados vía “Otros préstamos a empresas relacionadas” (Actividades de Inversión) por parte de La Nación S.A.. Para el año 2005, año de campaña, el monto es de $2.644 millones, mientras que para el año 2006 es de $693 millones. Asimismo, el monto recibido por Puerto Madero Impresores S.A. con el mismo objeto, pero para Actividades de Financiamiento, es de $3.961 millones para 2005 y de $855 millones para 2006. Otro punto a destacar dentro de la información accesada se refiere al resultado operacional. Los ingresos de explotación de Puerto Madero S.A. para 2006 son mayores a los costos por dicha explotación. Esta situación lleva a la empresa a obtener un resultado operacional negativo de $1.265 millones, dejando entrever la inoperancia de la empresa. Tabla Nº 2: Pérdidas declaradas por Puerto Madero S.A. (2006)
Por otro lado, debido a que la Contraloría General de la República considera a la Empresa Periodística La Nación S.A. como una más de las empresas del Estado, debiesen ser aplicables las normas sobre probidad administrativa, sobre transparencia y sobre administración financiera. En relación a las normas sobre probidad administrativa, la Empresa Periodística La Nación S.A. no ha cumplido aquellas disposiciones relativas a los directores y gerentes de sociedades anónimas en donde el Estado tenga participación, quienes tienen la obligación de presentar una declaración de intereses. Esto rige con independencia de la declaración de patrimonio que las leyes especiales imponen a estas autoridades y funcionarios.Al respecto, no es pública la información señalada ni tampoco se ha cumplido lo dispuesto por la Presidenta Michelle Bachelet en su oficio 008 sobre instrucciones al sector público para hacer públicos este tipo de documentos a través de las páginas web respectivas. Asimismo, la ley Nº 18.575 establece que deben realizar declaración de patrimonio todos los directores que representen al Estado en las empresas donde el gobierno nombra a uno o más directores. Al respecto, no pudimos conocer las declaraciones de intereses que obligan a los directores del Diario La Nación S.A. y, por extensión, a todos aquellos directores que participan en las filiales creadas a partir de las actividades relacionadas con la circulación del diario. Empresas relacionadasEs dudosa la forma en que la Empresa Periodística La Nación S.A. ha creado un holding de negocios relacionados a partir de la impresión del mismo diario y a partir del monopolio que mantiene sobre el Diario Oficial conferido por decreto el año 1934. Tal duda surge debido a que el objeto social de la Empresa Periodística La Nación no incluye la prestación de servicios a terceros en los giros de distribución, elaboración de bases electrónicas y otras actividades que se ejercen a través de un conjunto de 7 empresas. La "Empresa Periodística La Nación S.A." para realizar y participar en actividades empresariales contempladas en el objeto y giro social contenidos en el estatuto social de la empresa podría estar obligada a cumplir las disposiciones contenidas en el artículo 19 Nº 21 de la Constitución Política, en virtud del cual, para realizar cualquier actividad o crear una empresa distintas a las reconocidas en sus estatutos al año 1980, habría requerido la autorización del poder legislativo, por ley calificada. Aún cuando la Empresa presenta una configuración societaria mercantil, no puede alejarse de las normas de Derecho Administrativo que rigen a las Empresas del Estado o a aquellas en que éste tiene participación. Por esta razón la "Empresa Periodística La Nación S.A." podría haber requerido habilitación legal previa, de quórum calificado, para desarrollar y/o participar, en actividades empresariales diversas de aquellas expresamente contempladas en su objeto y giro social, de acuerdo a lo establecido en su Estatuto social y aún para constituir sociedades filiales o para constituir o formar parte de sociedades. Bajo esta disposición es cuestionable que La Nación haya creado y mantenga propiedad sobre las siguientes empresas filiales: a. Vía Directa S.A. creada en 1986. b. El Nortino, creado en 1991. c. Puerto Madero Impresores S.A., creado en 2004. d. Vía Directa Express, creado en 2005. e. Aula Editores, creado en 2006. Asimismo, parece cuestionable que La Nación S.A. mantenga el monopolio de la edición, publicación y distribución del Diario Oficial. A través de esta actividad, la empresa pública obtiene el financiamiento para realizar sus operaciones y, adicionalmente, ha creado dos empresas relacionadas que lucran a partir de este monopolio. Estas empresas son: a. Base de datos del Diario Oficial S.A., creada en 1996 bajo el nombre de fantasía Anfitrión, en copropiedad con Vía Directa S.A. b. Derecho Digital, creada en 2001, con el objeto de elaborar bases de datos electrónicas derivadas del análisis jurídico documental, ediciones y publicación de normas jurídicas. Conclusión Visto la evidencia anterior, es posible señalar que el Diario La Nación es un instrumento político que tiene alguna relevancia, a pesar de su bajo nivel de lectoría. Como señalamos, el hecho de que circula menos no morigera necesariamente su impacto sobre otro tipo de medios. De ahí su incidencia política. Asimismo, la orientación parcial de sus titulares no se condice con la condición de un medio de naturaleza estatal. Es, particularmente, un medio orientado a difundir posiciones oficiales, especialmente durante campañas políticas. Visto así, es utilizado para desinformar y distorsionar la competencia democrática. Finalmente, la opacidad en el funcionamiento de su directorio nos hablan de irregularidades que pueden situar en el plano de la ilegalidad a sus directores y ejecutivos. |
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Editor: José Miguel Izquierdo S. |
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