AÑO 10 Nš 214

30 de ABRIL de 2006

ISSN 0717-795X

PERSPECTIVA

Educación en Chile:

Obligada o Consensuada

En el contexto de una economía social de mercado, que sin darnos cuenta, ha pasado a ser la bandera de gran parte de la diversidad ideológica nacional, uno de los objetivos más trascendentales es sostener el crecimiento económico. Obviamente, aquel componente social del sistema económico aceptado es proporcional a la expansión económica. Los pesos más eficientes para realizar las valiosas políticas públicas provienen de éste y es por ello que debe ser fomentado.

Dentro de las políticas alineadas con la perpetuación de las elevadas tasas de crecimiento experimentadas por Chile no hace mucho, hay una que es fuente de alto impacto. La materialización del deseo de una educación de calidad para todos que fomente el talento, pero que no olvide que debe existir un mínimo de capacidades en manos de la población promedio.

La calidad de la educación es el tema que siguió al problema de cobertura y a todas las políticas que ayudaron a sobrepasarlo. Así, se trata de un tema importante, pero menos importante que su antecesor en su momento. Las quejas y disgustos a lo ancho y largo de nuestro país han abierto puertas hacia el progreso. Las respuestas a estas manifestaciones son una serie de políticas públicas en busca de un solo objetivo.

La educación preescolar se transformó en uno de los temas más recurrentes en boca de los policy makers. Sin embargo, en la historia reciente de la política de educación otras han tenido fama similar. Dentro de este grupo se encuentran la Jornada Escolar Completa (JEC) y la Evaluación Docente (ED).

Recientemente, los malos resultados, perpetuación de brechas entre alumnos de distintos estratos socioeconómicos, han demandado un nuevo conjunto de medidas, lideradas por una nueva política de educación preescolar y el proyecto de ley de Subvención Preferencial (SP).

La multiplicidad de instrumentos enfocados a un objetivo es reflejo de lo complejo del problema y de la falta de un diagnóstico ampliamente aceptado. En efecto, el gasto en educación ha crecido fuertemente desde 1990, sin que ello se refleje en resultados concretos. Los datos desagregados muestran la estabilización del gasto en educación básica, una caída leve en el gasto en educación Técnico Profesional (TP) y aumentos en educación parvularia, especial, media Científico Humanista (C-H) y superior.

Determinantes del Proceso de Aprendizaje

El aprendizaje es un proceso acumulativo, que depende de las habilidades innatas del individuo, como de la calidad del establecimiento educacional al que asiste y del medio que lo rodea (por ejemplo, familia y pares). Todas estas son condiciones que determinan la productividad individual en la adquisición de conocimientos. Las habilidades innatas que posee el estudiante son elementos estocásticos, independientes de la voluntad individual o familiar. El ambiente y la calidad del establecimiento educacional pueden ser elegidos, dentro de un cierto rango, por su familia. Sin embargo, las posibilidades de elección se ven considerablemente disminuidas a medida que aumenta la vulnerabilidad del grupo familiar.

Este proceso con causas múltiples cuantificable a través de tests, no obstante, determinar cuánto de lo observado corresponde a cada determinante es una pregunta muy difícil de responder. Dentro de las medidas de conocimiento disponibles en Chile está la prueba SIMCE, la cual para sus múltiples aplicaciones muestra un comportamiento común. Este es que individuos provenientes de estratos socioeconómicos bajos alcanzan en promedio niveles de desempeño inferiores a los de sus pares con mejor suerte. Este hecho no es sólo respaldado por la prueba SIMCE, sino que trasciende incluso a la realidad nacional.

Existen excepciones a la regla, es decir, establecimientos educacionales cuyo desempeño relativo es superior a la de otros que reciben a individuos provenientes de ambientes similares y que realizan su labor educativa con una similar disponibilidad de recursos. No obstante, la posible selección por habilidad de sus alumnos o la subdeclaración de los recursos utilizados son causas de duda respecto de la excelencia de su sistema de enseñanza, lo que no ha generado la validez necesaria para utilizarlos como experiencias modelo.

En este contexto las políticas públicas que pueden corregir directamente el problema están relacionadas con el mejoramiento de la calidad de los establecimientos educacionales y del ambiente que rodea al estudiante sin un modelo específico a seguir.

Políticas Emprendidas

Estas están marcadas por la hipótesis que los insumos utilizados por el establecimiento educacional en el proceso educativo determinan fuertemente la calidad de este. No obstante, no se considera que las variables que componen el ambiente del estudiante sean también relevantes. Esta omisión puede explicarse por la convicción en que el gasto en educación puede compensar las falencias de ambiente. Por ejemplo, este es el sustento que tienen dos de los más emblemáticos proyectos en educación.

La Jornada Escolar Completa nace a mediados de la década de los noventa. Forma parte de la reforma educacional y se empujó como un proyecto para mejorar la calidad y equidad en educación. La hipótesis subyacente es la relación positiva entre los objetivos propuestos y la mayor permanencia de los estudiantes en el establecimiento educacional. Esta cobra mayor sentido cuando la mayor cantidad de horas de clases se complementa con elementos incluidos en la reforma educacional. Su estado actual es incompleto y se espera lograr el 100% del objetivo el año 2007.

Durante el 2003 se logró mediante el inicio de la evaluación docente el comienzo de la redefinición del rol del docente en el sistema de educación. Este se concretó el 2004 con la aparición de un marco legal que la respaldaba.

El docente es pieza fundamental del sistema de enseñanza, sin embargo, los incentivos predominantes no garantizaban que la calidad de estos estuviese alineada con una educación de calidad. La evaluación docente, incorpora la base para un nuevo marco de incentivos, lo que en definitiva pretende mejorar la calidad de un insumo del proceso de enseñanza. Su estado actual es incompleto.

La Nueva Agenda

La falta de respuesta a los remedios propuestos, ya sea por su retraso o su insuficiencia, ha llevado el debate a otra dimensión de los determinantes del aprendizaje. La nueva agenda de reformas presenta elementos que se hacen cargo directamente del rol del ambiente en la capacidad de aprender y otras que siguen ancladas a la visión anterior, pero en una versión más radical.

La decisión de ingresar o no al mercado laboral es sensible a la composición de la familia. Para las mujeres de baja calificación con hijos pequeños la respuesta es, por lo general, negativa, con lo cual transformarse en la segunda fuente de ingreso del hogar no es una alternativa posible. Para aquellos hogares monoparentales lideradas por mujeres de baja calificación, la decisión es forzosa, dejando, por lo general, en una condición de vulnerabilidad a sus hijos.

El aumento de la matrícula de la educación preescolar incentiva a las mujeres a ingresar al mercado laboral, con lo cual el ingreso familiar aumenta y se reduce considerablemente la probabilidad que el hogar caiga bajo la línea de pobreza. Por otra parte, para aquellas mujeres jefas de hogar, la obligación de trabajar deja de estar necesariamente asociada a la exposición de sus hijos a situaciones riesgosas. Esto implica que se trata de una política enfocada directamente a mejorar el ambiente que enfrenta el estudiante.

La posibilidad de corregir ambiente puede ser una tarea más compleja que tratar de compensar las deficiencias de entorno que inciden en la acumulación de conocimiento a través de un mayor gasto público focalizado en individuos vulnerables. Es así como la subvención preferencial pasa a ser un mecanismo de segundo mejor para apoyar el aprendizaje de los individuos menos afortunados. Cabe destacar que esta sigue anclada a la hipótesis que el gasto en educación compensa las deficiencias del ambiente. Sin embargo, tiene un componente adicional, el cual presume una no linealidad en la relación gasto resultado. Esto es que para individuos expuestos a ambientes vulnerables el mayor gasto dentro de ciertos límites no produce efectos considerables, pero que al sobrepasarlo la historia puede cambiar.

Aún cuando no se trata de aquellas políticas que atacan directamente las causas del problema, la subvención preferencial distribuiría de forma diferente los fondos que se destinan a subvenciones, particularmente aquellos individuos calificados como vulnerables recibirán mayor disponibilidad de recursos para respaldar su aprendizaje(1).

El gran sustento de esta propuesta se debe a dos hechos ampliamente compartidos. Cerca del7% de los menores de 10 años son indigentes y el 19% pobres no indigentes(2). Además, existe evidencia de segregación de individuos por establecimientos educacionales, esto es que los estudiantes vulnerables asisten mayoritariamente a establecimientos municipales y a unos pocos colegios particulares subvencionados(3). Esto se debe principalmente a que bajo el actual marco de incentivos, subvención pareja, los estudiantes vulnerables – más costosos de educar –son menos atractivos para los establecimientos educacionales que sus pares provenientes de ambientes más propicios para el aprendizaje. Las críticas surgen de un argumento evolutivo, basado en que programas más acotados como el P 900(4), basado en la hipótesis de los recursos diferenciados, no han tenido el impacto esperado en resultados ni son objeto de apoyo en la nueva agenda.

La gran cantidad de recursos involucrados en un sistema de políticas que ha fracasado o se dirige al fracaso, no por error, sino por omisión, parece ser la causa de la nueva visión que aparece en la política de gobierno sobre educación. Esta es promisoria, en el sentido que puede complementar a aquella que ha predominado durante los gobiernos de la Concertación. Es la dirección obligada que puede ser consensuada gracias a su propio mérito.

(1) Estos deberán estar cursando entre 1º y 2º nivel de transición de la educación parvularia y desde 1º hasta 4º año de la educación básica general.
(2) Encuesta CASEN 2003.
(3) Artículo El Mercurio el 9 de enero de 2006 sobre el trabajo de Gregory Elacqua y Paula Pacheco, Escuela de Gobierno Universidad Adolfo Ibáñez.
(4) El programa de las 900 escuelas es una estrategia de apoyo técnico y material que inició el MINEDUC en 1990, con el objetivo de mejorar la calidad de los aprendizajes de los alumnos de escuelas básicas con riesgo educativo.

Directora: María Luisa Brahm B.

Editor: Felipe Zamorano V.