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14 DE SEPTIEMBRE DE 2009

atacaratalayara


La baja participación electoral de los jóvenes (y no tan jóvenes) en Chile

Las próximas elecciones presidenciales y parlamentarias serán definidas por el voto de aproximadamente 8 millones de chilenos. De acuerdo a estimaciones del INE, actualmente en Chile hay 12 millones de chilenos mayores de 18 años, por lo tanto se observa que en nuestro país los resultados de las elecciones son determinados sólo por dos tercios de la población.

Esta observación se agrava al considerar las fuertes asimetrías en edades que existen en el padrón electoral. Mientras que los menores de 30 constituyen sólo el 8% de éste, los mayores de 65 constituyen casi el 20% del padrón electoral. Al comparar esta situación con la de hace 10 ó 20 años atrás se observa que en la juventud actual hay un fuerte desinterés por la política. Prácticamente se puede afirmar que el padrón electoral creado en 1988 se “congeló” y que la mayoría de los actuales inscritos son los que se registraron en los primeros años del retorno a la democracia. Se observa en el Gráfico Nº 1 como aumentan los grupos etáreos de mayor edad y la drástica disminución del número de jóvenes inscritos.

Gráfico Nº 1: Número de inscritos por tramo etáreo


Fuente: IL en base a SERVEL, 2009.

Aunque la baja participación de los jóvenes ha estado presente en el debate público en los últimos años, es posible observar que la participación del siguiente tramo etáreo también ha comenzado a disminuir. En el siguiente cuadro se presenta el porcentaje de inscritos por tramo etáreo(1).

Cuadro Nº 1: Participación por Tramo Etáreo.

Tramo Etáreo

Participación

18-30

20%

30-44

73%

45-59

92%

60-74

95%

75+

99%

Fuente: Elaboración IL en base a SERVEL e INE, 2009.

Efectivamente, a partir de la tabla anterior se observa que sólo uno de cada cinco jóvenes (menores de 30 años) participa en las elecciones mientras que prácticamente todos los mayores de 60 años se encuentran inscritos. El siguiente tramo etáreo, es decir las personas entre 30 y 44 años, también debería ser motivo de preocupación al ver que un cuarto de ellos no participa y que el número de inscritos decrece desde el año 2000.

El hecho de que algunos grupos se encuentren subrepresentados en el padrón electoral incide directamente en la priorización que tanto el gobierno como los parlamentarios dan a las políticas públicas que atiendan las necesidades de ellos. A su vez, la lejanía del sector público de estos segmentos produce un desinterés en ellos por estas temáticas ya que consideran que la elección de sus representantes no tiene mayor incidencia en sus vidas.

Se han observado ciertas iniciativas por aumentar el número de inscritos, tanto en el sector público como en el privado. El Instituto Nacional de la Juventud está llevando a cabo una campaña de inscripción electoral, la cual ha sido cuestionada por lo tardía (se inició a 5 semanas del cierre de los registros (2)) y por su calidad. Pese a las campañas existentes el SERVEL ha anunciado que las inscripciones nuevas de este año (3) suman 110.000, cifra inferior al número de nuevas inscripciones que se observó en los meses previos a las elecciones presidenciales de 2005.

Con respecto a la juventud, la cual desde la perspectiva de los grupos etáreos es el grupo de menor participación, es necesario revisar qué se ha hecho y qué se pretende hacer. La oferta de políticas públicas para ellos se encuentra desarticulada ya que cada tema depende de un ministerio distinto. Además, el servicio público a cargo de sus necesidades, el INJUV, ha priorizado la oferta de programas recreativos por sobre el desarrollo de programas que atiendan sus necesidades más urgentes (4).

Se tramita actualmente en el Congreso un proyecto de ley que crea el Ministerio del Deporte y de la Juventud. La creación de éste se fundamenta en la necesidad de dar mayor relevancia a estas dos temáticas en el ámbito público. Sin embargo, la estructura propuesta, entre otras razones, no garantiza, e incluso puede entorpecer, el desarrollo de mejores programas para los jóvenes.

Para darle la relevancia que corresponde a la juventud en el desarrollo del programa de gobierno no es necesario cambiar la institucionalidad. Lo que es realmente importante es que en el gobierno exista una verdadera motivación por atender aquellos temas que son relevantes para ellos. Esto pasa tanto por generar un verdadero liderazgo en el INJUV como por asegurar que en los ministerios exista una receptividad a las ideas y propuestas de este Instituto.

Como se mencionó anteriormente, la falta de interés de los gobiernos por atender las necesidades de los no inscritos tiene directa relación con el poco peso político de ellos como votantes. La postergada aprobación de la ley de inscripción automática y voto voluntario debería cambiar este panorama, ya que los políticos tendrán que buscar la manera de reencantar a estos 4 millones de personas cuyo voto podrá ser decisivo en los resultados electorales.

(1) Es decir, número de inscritos en relación a la población total de cada grupo etáreo.
(2) El 03 de agosto de 2009.
(3)
Al 31 de agosto de 2009.
(4) Véase Opinión Política Nº 682, Instituto Libertad.

Lilí Illanes F.