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03 DE JUNIO DE 2009

atacaratalayara


La baja adhesión del equipo político de Bachelet

La última evaluación de la gestión del Gobierno, publicada por Adimark, correspondiente a mayo de 2009, le otorga a la Presidenta Bachelet un porcentaje de popularidad en torno al 69%. Este amplio nivel de aceptación contrasta con el apoyo otorgado al equipo político, que ha disminuido considerablemente, demostrando que el liderazgo de la Presidenta se ha despolitizado y es renuente a ser traspasado a la Concertación.

En efecto, esta encuesta proporciona datos relativos a la popularidad de ciertos ministros y es especialmente severa con los ministros que integran el equipo político de Bachelet, es decir, Carolina Tohá (ministra Secretaria General de Gobierno), Edmundo Pérez Yoma (ministro del Interior), José Antonio Viera-Gallo (ministro Secretario General de la Presidencia ) y Francisco Vidal (ex ministro Secretario General de Gobierno y actual Ministro de Defensa). Todos ellos disminuyen sus niveles de aprobación con respecto a abril y se ubican por debajo del 50%. En otras palabras, menos de la mitad de los chilenos aprueba la forma cómo están desarrollando su labor.

Gráfico 1: Niveles de aprobación de los ministros políticos de Bachelet


Fuente: elaboración propia, a partir de datos de Adimark

Junto con lo anterior, los datos arrojados por Adimark revelan que el grado de rechazo por parte de la ciudadanía ha aumentado para tres de los cuatro ministros evaluados, en términos significativos. La desaprobación de la gestión de Tohá y Vidal crece en seis puntos, lo que coincide con el estilo más político por parte de la vocera de Gobierno, junto a un ministro que sigue manteniendo una actitud confrontacional y beligerante con la oposición, pese a estar en un ministerio más relacionado con las labores de Estado, como es Defensa.

Gráfico 2: Niveles de desaprobación de los ministros políticos de Bachelet


Fuente: elaboración propia, a partir de datos de Adimark

Los gráficos 1 y 2 son congruentes y sintetizan el notorio desgaste que sufre el gabinete político del Gobierno. Sumados, nos entregan el índice de “adhesión neta”, que señala el diferencial entre aprobación y desaprobación. Este indicador es tan adverso para el equipo político como los anteriores: la adhesión neta de Pérez Yoma se derrumba en diez puntos; la de Viera-Gallo en dos; y los ministros Tohá y Vidal también sufren importantes desplomes, de siete y ocho puntos, respectivamente.

Gráfico 3: Niveles de adhesión neta, en los ministros políticos y en la Presidenta Bachelet


Fuente: elaboración propia, a partir de datos de Adimark

Las caídas de los ministros políticos del gabinete contrastan fuertemente con el alza de popularidad que ha experimentado Bachelet en el último tiempo. De hecho, para el período considerado en este estudio, su adhesión neta aumenta en cuatro puntos (en mayo contó con una aprobación de un 69% y un rechazo del 20%). Dicha acentuada diferencia entre la jefa de estado y sus ministros indica una disociación entre el rol de la primera y la conducción política de su administración. Es decir, Bachelet aumenta su popularidad en la medida en que se aleja del Gobierno.

Esta fórmula le ha permitido a la Presidenta mantener altos índices de aceptación, pero a un costo muy alto, pues impide que pueda traspasar su adhesión a los candidatos de su propio bloque. Esto explica cómo es posible que sea Sebastián Piñera, el candidato opositor, quien lidera las encuestas.

Al contrario, el método adoptado por La Moneda sitúa a Bachelet ante una valla imposible de superar: o termina su mandato con un amplio respaldo popular, aunque sin poder traspasarlo a los candidatos de la Concertación , o vuelve a politizarse y se acerca a la Concertación , sabiendo que puede perder parte de su adhesión.

Disyuntivas como ésta permiten entender lo señalado hace pocos días por la revista británica The Economist, a propósito de un artículo sobre el estado actual de la Concertación : para un gobierno saliente, una aprobación mayor al 50% hace suponer un nuevo período en el poder. Sin embargo, uno de cada cinco concertacionistas espera una derrota en las elecciones presidenciales en diciembre.

Roberto Munita M.