Cumbre Progresista
¿A qué vienen? ¿Qué tienen que mostrar?
La muy expuesta cumbre progresista que se celebra a partir de hoy en Viña del Mar y que cuenta con invitados de alto abolengo, es un globo que debe ser reventado. Se plantea como la alternativa de futuro, a pesar de tener trayectoria y resultados relativamente malos allí donde sus líderes han gobernado, limitándose a crear, en definitiva una facción política internacional, sin mucho éxito, desde su surgimiento, el año 2000.
El progresismo es un movimiento que no tiene existencia real en la política chilena. Por ello, si bien puede identificar a grupúsculos en otras culturas políticas, el progresismo no es un fenómeno articulador de las voluntades públicas, sino sólo un movimiento de élite mundial al cual un grupo de centro izquierda chileno gusta de adular aunque en los resultados su éxito es cuestionable.
Los líderes llamados progresistas observan la crisis económica mundial como si se tratara de algo que pueden mirar con cierta distancia; un objeto que nunca tuvieron en sus manos. Sin embargo, esta posición es irresponsable, toda vez que los mismos líderes que adhieren al movimiento y dieron vida y cuerpo internacional administraron la misma economía que hoy está provocando la gran recesión mundial. ¿Dirán que Bill Clinton no participó en la conducción de la economía que creó esos globos financieron que, al reventar, hundieron el crecimiento internacional? Eso es imposible de afirmar.
Lo mismo aplica a la forma en que ejercieron las políticas públicas que dicen defender los grandes líderes progresistas en Inglaterra. ¿No recuerdan los laboristas ingleses lo que tuvieron que pasar cuando David Cameron, liderando la oposición a Tony Blair, desenmascaró la crisis del Servicio Nacional de Salud (NHS)? La destrucción del estado de bienestar, la falta de prestación de servicios básicos se convirtió en el elemento que catalizó la caída de Blair.
Un juicio similar haremos con uno de los principales invitados de la Presidenta Bachelet como es el mandatario español José Luis Rodríguez Zapatero. El viene por horas, parece heroico. Pero Zapatero tuvo una primera reelección (propia de todos los mandatarios españoles después de la experiencia dictatorial) marcada por el fracaso de sus políticas macroeconómicas y, también, del efecto que tuvieron en el empleo su empecinada política tributaria que afectó el mercado de la construcción de viviendas. Zapatero fue culpado por originar “el paro” que España enfrenta hoy y cuyo comienzo se marca mucho antes del colapso de la potencia norteamericana.
En el ámbito latinoamericano los progresistas se vuelven una masa aun más informe y difícil de delimitar. Si lo miramos desde nuestra política interna, para entender mejor el punto que queremos hacer ver, observamos que un grupo PPD, típicamente progresista en nuestro sistema político, ha visitado a Evo Morales, por ejemplo. Asimismo, Alejandro Navarro, también autoproclamado líder de la corriente, es reconocidamente seguidor de Chávez, el venezolano. ¿Qué es el progresismo, entonces?
De acuerdo con la composición de los contertulios de la señora Bachelet en estos días, los límites ideológicos y los miembros invitados mutan por asociaciones entre países, donde pesan más variables propias del realismo político tradicional que la apariencia de movimiento programático con la que pretenden revestir a estos encuentros. De hecho, pensamos que la presencia del vicepresidente norteamericano es una buena razón para entender por qué el eje chavista se abstiene de participar en la cumbre.
Retomando la evaluación por resultados, también podemos revisar qué han provocado los militantes del progresismo en Latinoamérica. Observamos que Lula da Silva si bien tuvo muy buenos primeros años, ante la crisis económica actual cometió el mismo error que Eduardo Frei cometió en 1998. Quiso dar tranquilidad interna diciendo que la crisis sería para Brasil una simple ola. La verdad es que fue un tsunami para su mercado. Asimismo, Cristina Fernández de Kirchner, ha tenido un desempeño político y económico paupérrimo. Nuevamente, echando mano a la carga tributaria de productores agrícolas generó una movilización social que provocó, primero cambios en su equipo de gobierno, pérdida del respaldo coalicional y, finalmente, la necesidad de convocar a elecciones adelantadas.
¿Son estos los líderes que proyectarán el futuro? ¿Están ellos libres de la responsabilidad ética que atribuyen al capitalismo en la crisis mundial de hoy? ¿Tienen definiciones que puedan ser verdaderamente iluminadoras?
La verdad es que el progresismo es una especie de flatus vocis , una palabra sin contenido, un paraguas que ha servido para acoger la nostalgia del sueño del hombre nuevo, convertido en pesadilla ante el fracaso del estado de bienestar. Pero no ha logrado convertirse en una corriente política convocante de feligresías militantes. Al contrario es un movimiento de elite internacional al cual estamos recibiendo en nuestro país, claro, con mucho honor de tener a Gordon Brown en visita de Estado, pero con ministros y recursos estatales abocados a agasajar y bancarse la misma retórica con que nació, en el 2000.