OP 1091 El Inquietante Aumento en la Deuda Hospitalaria

Compleja es la situación respecto a la deuda de los hospitales públicos dado su comportamiento de persistencia y preocupante además porque parece que la tendencia a aumentar se mantendrá en el tiempo. De hecho, considerando un horizonte de largo plazo, la deuda hospitalaria se ha incrementado a una tasa de 18% real entre 2008-2015, sumando un stock de deuda hospitalaria cercano a $332 mil millones al cierre de 2016.

Se ha señalado que la insostenibilidad de la deuda hospitalaria obedece a una falta de mecanismo o metodología que permita tener un mayor control de los gastos, lo que ha generado incumplimientos en el plazo legal de pago a los proveedores, y de no dedicarle la preocupación que merece, podría dispararse sin control en el futuro según manifestó el mismo Director de Presupuestos.

Las razones que explicaría el aumento de la deuda tienen que ver con la dinámica propia del sector público, y reforzado por problemas administrativos en los servicios de salud, que no ha permitido un efectivo control de los gastos de acuerdo al presupuesto. Lo anterior se debe a que los inductores del gasto de los recintos tienen que ver directamente con la producción asistencial, como las consultas y cirugías, como también la compra de insumos y medicamentos.

Un estudio realizado por la Dirección de Presupuestos el año pasado 2016 concluye que la deuda hospitalaria es consecuencia directa del gasto devengado que no tiene sustento presupuestario, en particular la deuda es el resultado del sobregasto operacional, entendiéndose este término como la suma de los gastos en personal y los gastos en bienes y servicios de consumo. Si bien se han realizado aportes extraordinarios para reducir el nivel de deuda, estos son transitorios y sólo responden a contingencias críticas que pueden comprometer la operación normal de un hospital.

El estudio señala que las causas del sobregasto en personal tienen que ser estudiadas en detalle debido a que podría estar ocurriendo que el presupuesto no refleja bien ciertos aspectos en cuanto a la carrera funcionaria, modificaciones de la dotación, variaciones en las asignaciones, entre otros motivos. También sugiere investigar los mecanismos tradicionales y no tradicionales de contratación, siendo éstos, los contratos a honorarios, y de retención del personal médico, puesto que en éstos es en donde existe un mayor déficit a nivel de la red pública de salud.

Respecto al área de bienes y servicios de consumo, el gasto más relevante está asociado a la compra de bienes farmacéuticos (aproximadamente un 34% del subtítulo 22) y la compra de prestaciones tanto intra como extra sistema (con un peso cercano al 11%). Los dos tipos de gasto se determinan por las necesidades asistenciales asociadas a la producción, dinámicas de los respectivos mercados y la capacidad propia de los recintos de salud. En consecuencia hay que profundizar respecto a las formas y mecanismos de adquisición de medicamentos, las políticas de logística, almacenamiento y entrega de los productos farmacéuticos y definir iniciativas de control para la compra de prestaciones.

La deuda hospitalaria se explica también por factores históricos. Particularmente, los Servicios de Salud cuentan con un presupuesto en buena parte inercial, el que se ajusta frente a las modificaciones de las normativas o a la incorporación de nuevos programas de salud.

Deuda Hospitalaria por Servicio de Salud

(Año 2016 $MM)

Fuente: Elaboración propia con datos de Subsecretaría de Redes Asistenciales

El criterio de transferencias de recursos al sector público que más cercano está de relacionarse con la producción asistencial es el Programa de Prestaciones Valoradas (PPV), el cual ha presentado ciertas falencias tanto en su diseño, en los objetivos, en los incentivos que pueda generar en el sistema de salud y en su valoración, la cual no necesariamente refleja de forma adecuada el costo de la prestación.

Así las cosas, el problema del sobregasto y la deuda que genera es el resultado de varios factores. De no tomar medidas apropiadas, esta situación perdurará en el tiempo y el sobregasto seguirá incrementándose. Hay que tener en cuenta que la reasignación y la inyección de nuevos recursos solamente significan una solución de corto plazo e incluso pueden significar incentivos que atenten a la solución del problema. Por ende lo que se debe hacer es generar medidas que permitan modificar los factores determinantes del sobregasto en salud, elaborando estrategias tanto de corto, mediano y largo plazo para cada uno de ellos. Dicha necesidad se hace urgente considerando el hecho de que la deuda hospitalaria se ha incrementado a una tasa de 18% real entre 2008-2015, además el año pasado alcanzó cifras record.

Más aún, parece urgente establecer modelos de control que permitan mantener el gasto dentro niveles razonables, teniendo presente el incremento en la demanda asistencial, los cambios demográficos y en el perfil epidemiológico, para así poder asegurar el eficiente uso de los recursos utilizados en su financiamiento, así como también los niveles de complejidad con que los hospitales públicos operan.

Sin embargo, lo que es preocupante es que desde la Subsecretaría de Redes Asistenciales se plantea que el mayor endeudamiento se debe a que el sector no cuenta con todos los recursos que necesita. Al respecto se ha observado que año a año se emplean mayores recursos pero la deuda persiste y el nivel de satisfacción que ha entregado el sector público en salud no mejora, lo cual puede percibirse en la cantidad de pacientes que esperan varios meses para atenderse o incluso aquellos que han fallecido esperando atenciones médicas.

AUTOR: Gustavo Díaz; Stefano Zecchetto; Economistas