OP 1065 La Reforma Laboral a la Luz de la Teoría Insider-Outsider

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El futuro de la reforma laboral del Gobierno continúa siendo un enigma, luego de que el Tribunal Constitucional rechazara algunos de sus planteamientos, y ahora el Gobierno estudia la fórmula para reponer las indicaciones objetadas. Donde no existen dudas es en cuanto a que el conjunto de reformas propuestas tienden a rigidizar el mercado laboral y a generar, en consecuencia, una condición adversa para el buen funcionamiento de la economía y el bienestar de los propios trabajadores en el futuro.

En concreto, la reforma laboral favorece la formación de los llamados “monopolios sindicales”, los que en importante medida son la causa de las altas y persistentes tasas de desempleo que se observan actualmente en muchos países de Europa.

Hace ya más de veinte años, los economistas Lindbeck y Snower[1] elaboraron la teoría del empleo insiders/outsiders que explica cómo la protección del trabajador, mediante los costos de despido, mejora sus condiciones laborales y genera también un aumento en los costos de sustitución de los trabajadores instalados (insiders), de manera que los desempleados y excluidos (outsiders) no pueden sustituirlos ni acceder al empleo estable.

En pocas palabras, una buena parte del costo de la protección de los trabajadores establecidos la pagan los trabajadores marginados del mercado laboral.

La teoría funciona de la siguiente forma. Por un lado están los insiders o asalariados, que tienen un puesto de trabajo fijo y que alcanzan una remuneración dada. Por otro lado están los outsiders o desempleados, siendo principalmente los jóvenes sin experiencia, que acaban de incorporarse al mercado laboral y que están dispuestos a trabajar por un salario más bajo. El hecho de que exista el desempleo es algo involuntario a causa de la discriminación que hay hacia los desocupados (outsiders) y que les impide acceder a un puesto remunerado en condiciones similares a los de los asalariados (insiders). Esta discriminación es por culpa de los trabajadores activos (insiders) que ejercen un poder sobre los salarios laborales pudiendo elevar el suyo por encima de los salarios de equilibrio (correspondiente a su productividad) sin que implique que el trabajador sea despedido y se contrate a otro trabajador.

El que no se cambie a los trabajadores asalariados por trabajadores desempleados radica en los costos que implica el despido del trabajador y la posterior contratación del nuevo colaborador, los que son superiores al potencial beneficio que implica mantener al insiders, destacando por ejemplo los costos de despidos, los costos de contratación, costos de formación y aprendizaje, pérdida de productividad del trabajador asignado como tutor, etc.

Los costos de despido, cuanto más altos sean, suponen una barrera tanto para entrar como para salir del mercado laboral porque desincentivan tanto la contratación como el despido. Donde no hay barreras para la entrada ni para la salida, los salarios se mantendrán en un nivel competitivo, esto es, el salario será igual para un trabajador insider que para un entrante marginal. Pero la prueba de que hay barreras que importan mucho a los ya instalados es que los salarios son más bajos para los entrantes que para los insiders.

En consecuencia, el conflicto de intereses entre los trabajadores instalados y los excluidos parece corresponderse mejor con la realidad del mercado laboral que la tesis de que ambos tienen intereses comunes. Estudios empíricos demuestran, además, una impresionante correlación entre la duración media del desempleo de los excluidos y el grado de estabilidad de los trabajadores instalados. Los desempleados permanecen en esa condición más tiempo allí donde los trabajadores instalados tienen más garantías de estabilidad.

A esta situación fácilmente podríamos llegar en Chile, como consecuencia de decisiones legales contradictorias adoptadas por el actual Gobierno, haciendo más rígido el mercado laboral y distorsionado aún más las relaciones entre los distintos colectivos de trabajadores. La reforma laboral no tiene el futuro claro, pero probablemente la autoridad buscará los caminos para lograr reponer las indicaciones objetadas y sacar adelante un proyecto que en nada contribuye a armonizar las relaciones entre los trabajadores y los empresarios, como pretender hacer creer a la sociedad.

AUTOR: Gustavo Díaz; Stefano Zecchetto; Economistas
  1. Lindbeck, Assar, and Dennis J. Snower (1984), Involuntary Unemployment as an Insider-Outsider Dilemma, Seminar Paper No. 309, Institute for International Economic Studies, University of Stockholm, Sweden.