OP 1035 Chile Necesita Más Inversiones para Combatir la Sequía

Chile lleva varios años con una persistente sequía que ha afectado principalmente a las regiones del Norte y Centro del país, y al parecer este fenómeno llegó para quedarse. En este contexto, se hace cada vez más urgente contar con una infraestructura adecuada que permita aprovechar los recursos hídricos que dispone el país. Según la FAO, la escasez hídrica afecta a más del 40% de la población mundial, proporción que alcanzará los dos tercios para 2050.

De acuerdo al Banco Mundial, Chile dispone de una escorrentía media total de 53.000 m3 de agua por persona al año, mientras que la media mundial corresponde a 6.600 m3, lo que demuestra la amplia disponibilidad de estos recursos en el país. Sin embargo, no se aprovechan en su totalidad, se estima que sólo se utiliza el 16% del agua que escurre superficialmente en las cuencas del país, mientras que 84% termina en el mar; la oferta hídrica del país es de 28.200 m3/s pero solo se utilizan 4.700 m3/s. Es por eso que se hace indispensable mejorar el aprovechamiento físico del agua y no sólo preocuparse de reformas en

el área legislativa, importantes por cierto, pero que sin las obras físicas necesarias cualquier cambio con el fin de lograr un mejor uso del agua perderá sentido.

Embalses e infraestructura

El país necesita aumentar las inversiones en la construcción de obras como embalses y mini embalses. La capacidad de los embalses existentes es de 5.328 Hm3 y se espera incrementar esa capacidad en un 33% para el 2024, aunque cabe destacar que en la actualidad la mayoría de los embalses se encuentran con menos de la mitad de su capacidad total, siendo la situación por lo general más crítica en la zona norte del país.

Para el 2022, el Plan Nacional de Embalses consideraba una cartera de 16 obras que permitirían aumentar el volumen embalsado en 1.635 hm3. El plan actual es construir 19 embalses en las zonas más urgentes, y aunque el calendario anterior contemplaba el diseño de 8 obras para este año, 4 se encuentran atrasados para el 2016 y solamente uno estaría listo a partir del 2017. Cabe preguntarse el porqué de tanta demora en el desarrollo de infraestructura hídrica, sobre todo sí se pretende que Chile sea una potencia alimentaria, lo que implica un aumento de las hectáreas bajo riego y a su vez un aumento en la demanda de agua.

Pero eso no es todo, también se requiere diversificar las obras y fuentes de recursos, la experiencia internacional da cuenta del desarrollo de la desalinización, carreteras hídricas que trasladan agua desde zonas abundantes a zonas áridas y también la evaluación de infiltrar acuíferos que permitan acumular agua en el subsuelo en épocas de abundancia.

Sin embargo, y a largo plazo, no basta con trasladar los recursos de un sector y llevarlos a otro, para el 2050 se estima que la temperatura en la zona central aumente en 4°C promedio y las precipitaciones en la zona sur del país caerían en hasta un 58%, por lo que los recursos no serían tan abundantes como en la actualidad. Una alternativa es el desarrollo de plantas de desalinización aprovechando la geografía del país y su larga costa, pero ésta requerirá de un aumento de la oferta energética debido a su gran demanda en energía, como también de buscar un uso sustentable al agua salobre. Debido a esto es importante contar con una variedad de alternativas que permitan aprovechar el agua de la mejor manera posible.

Variaciones climáticas

Debido a la fuerte sequía que nos afecta, se estima que durante los últimos 8 años, las precipitaciones han disminuido entre un 30% a 50%, y en el último año ha habido déficits de hasta 50% desde el Norte Chico hasta la VI Región. No obstante, la realidad es diametralmente distinta en las Regiones del Sur, donde las precipitaciones presentan valores normales.

Variación Precipitaciones Anuales Santiago

112

Fuente: INE, a través de la Dirección Meteorológica de Chile.

Por otra parte, aunque la agricultura es la actividad con el mayor uso de agua – a modo de ejemplo 1 litro de leche consume 1.000 litros de agua para su producción[1], la demanda por ésta aumenta y el volumen de agua disponible se reduce debido a la competencia de otros actores como las ciudades y la industria.

En este sentido organismos como la FAO proponen políticas para un mejor uso del agua, como una gestión integrada de cuencas, mejorar instalaciones de almacenamiento de agua, captura y reutilización de aguas residuales; y en el caso de la agricultura, desarrollar y utilizar cultivos que sean resistentes a la sequía y requieran menor cantidad de agua, para lo cual será necesario estimular la I+D+i. Cabe destacar que una parte importante del agua potable de las mayores ciudades del mundo, la obtienen de zonas forestales y montañosas, por lo que las estrategias contra la desertificación son de vital importancia para la protección de los bosques.

Por último, debido a los cambios en el último tiempo y a que diversos organismos declaran que los cambios en las temperaturas y precipitaciones – en Chile y a nivel internacional, están para quedarse, se hace necesario adaptarse a esta nueva realidad, para lo cual deberá ir aumentándose la importancia de la materia y llevar a cabo las políticas y estrategias propuestas, como así también evaluar nuevas alternativas.

 

AUTOR:: Alonso González; Economista
  1. Sanjaya Rajaram, Premio Mundial de la Alimentación 2014, Seminario CropLife LatinAmerica 2015, Santago, Chile.