Nº 43 Educación Municipal En Chile. Una Perspectiva En Base Al Clima Social Escolar Y La Situación Socioeconómica.

Resumen:

Esta perspectiva aborda la calidad de la Educación Municipal desde dos enfoques, por una parte mediante la situación socioeconómica de los estudiantes que parece ser determinante a la hora de elegir un establecimiento educacional con los consecuentes efectos que ello conlleva y por otra parte, el análisis del clima social escolar que se observa en las aulas.

Introducción:                                  

La educación es el instrumento más poderoso de que disponen las personas, familias y países para desarrollarse y mejorar sus perspectivas. La educación es, en efecto, la base fundamental de las oportunidades que tienen las personas a lo largo de su vida y constituye el sustento básico de la productividad y desarrollo de los países(Marcel & Tokman, 2005, p. 5).

Esta perspectiva aborda la calidad de la educación Municipal desde dos enfoques, por una parte mediante la situación socioeconómica de los estudiantes que parece ser determinante a la hora de elegir un establecimiento educacional con los consecuentes efectos que  conlleva y, por otra parte el análisis del clima social escolar que se observa en las aulas.

La evidencia indica que los alumnos con menores ingresos y que se encuentran en una situación de vulnerabilidad son los que asisten a los establecimientos municipales, lo anterior se encuentra asociado a la ocupación y el nivel educacional de sus padres, la infraestructura física del hogar y el hacinamiento, el clima afectivo del hogar, el capital social  que estos poseen entre otras variables que tienen directa relación con el desarrollo de los niños y con la deserción e inasistencia escolar de los mismos.

En segundo lugar el clima social escolar que acompaña a los estudiantes no es el más satisfactorio indicando altos índices de agresividad por parte de los estudiantes al interior de los establecimientos lo que tiene una incidencia directa en su aprendizaje y por ende en la calidad de la educación.

Descripción y Análisis:

La calidad de la educación municipal debe ser medida en base a la situación socioeconómica de los estudiantes, esto condiciona su educación lo que genera una situación de inequidad y falta de igualdad de oportunidades para los más vulnerables. En este sentido, la educación pública municipal, tiene un rol sumamente importante toda vez que concentra la mayoría de los alumnos en esta condición.

A partir de lo anterior los indicadores que hemos definido para esta variable se encuentran asociados a la vulnerabilidad de los mismos y al clima social escolar en que se encuentran insertos. Definimos entonces los dos indicadores a utilizar.

  • Clima Social escolar: El clima social se refiere a la percepción que los individuos tienen de los distintos aspectos del ambiente en el cual se desarrollan sus actividades habituales, en este caso, el colegio. Es la sensación que una persona tiene a partir de sus experiencias en el sistema escolar. La percepción del clima social incluye la percepción que tienen los individuos que forman parte del sistema escolar sobre las normas y creencias que caracterizan el clima escolar (Milicic & Arón, 2000, p. 3).
  • Vulnerabilidad: se considera que una familia es vulnerable cuando se encuentra en riesgo de estar o caer en la pobreza (BCN, 2009). La vulnerabilidad en este sentido se asocia a su vez con la deserción escolar y la inasistencia de los estudiantes, que tiene directa relación con la subvención que reciben los establecimientos municipales y con la consecuente baja en la matricula que ha experimentado al educación pública a partir del cambio a establecimientos particulares subvencionados.

Para comenzar analizaremos la importancia que tiene el clima social escolar en la calidad de la educación. Son varias las investigaciones que muestran que las percepciones que tienen los estudiantes de la convivencia escolar, así como un mal manejo de la convivencia escolar, afectan la motivación, el rendimiento, la adquisición de habilidades cognitivas, el aprendizaje efectivo y el desarrollo de actitudes positivas hacia el estudio y aprendizaje. El caso de los establecimientos educacionales  municipales es preocupante. A continuación mostramos un cuadro con el índice de percepción de conductas agresivas por características estructurales de los establecimientos.

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Tal como lo indica el cuadro y de acuerdo a la dependencia administrativa de los establecimientos, la percepción de conductas agresivas al interior de los establecimiento es de un 45,5% de frecuencia media en los establecimientos municipales y de 44% de frecuencia alta lo que indica que al interior de las aulas casi la mitad de los estudiantes presentan conductas agresivas, lo anterior tiene directa relación con el grupo socioeconómico al que pertenecen. Sabemos que más del 70% de los asistentes a establecimientos municipales corresponden a estudiantes que pertenecen al grupo medio bajo y bajo que es donde más se presentan frecuencias medianas y altas de agresividad. En consecuencia, el clima social escolar que se percibe diariamente en estos establecimientos es de alto riesgo, lo que dificulta la motivación el rendimiento, las habilidades cognitivas, el aprendizaje efectivo y el desarrollo de actitudes positivas hacia el aprendizaje y sus demás compañeros.

En Chile, dada la alta segmentación social, que se corresponde de manera directa con la estratificación educativa de nuestro sistema educacional, indican que estos resultados tienden a reforzar la creencia popular de que la violencia está asociada a la pobreza. Sin embargo, según investigaciones con respecto a este tema, no hay una sola variable explicativa del por qué se da esta asociación. Estudios que señalan factores de riesgo que desencadenan situaciones de violencia en los establecimientos educacionales muestran que algunos de los factores son; la carencia de recursos humanos y materiales, bajos salarios de profesores y funcionarios, insuficiencia de diálogo entre los miembros de la comunidad educativa, y la escasez de interacción entre la familia y la comunidad. Todo lo anterior tiene repercusiones en la calidad de la educación que reciben los estudiantes que asisten a colegios municipales.

Al tenor de lo expuesto y para mejorar la calidad de la educación en este aspecto los establecimientos deben ser lugares seguros y acogedores para que los estudiantes puedan sentirse lo suficientemente cómodos para aprender. Los estudiantes necesitan saber que pueden tomar riesgos, realizar preguntas e incluso cometer errores sin ser ridiculizados y avergonzados por sus pares.

El clima social escolar es un elemento predictor del rendimiento académico, y en consecuencia de una educación de calidad, ya que la existencia de un buen clima afectivo y emocional en la escuela y en el aula, es una condición fundamental para que los alumnos aprendan y participen plenamente en la clase.

En segundo Lugar analizaremos la vulnerabilidad asociada a la deserción escolar de los estudiantes, la inasistencia y finalmente la percepción que tienen los profesores frente a su aprendizaje.

Desde el año 2000 las escuelas municipales chilenas, sucesoras directas de las escuelas estatales existentes hasta la reforma de 1980, han venido disminuyendo sostenidamente el número de alumnos a una tasa de 2% anual. Ello contrasta con el aumento en la matrícula en las escuelas privadas subvencionadas, que a una tasa de 5,5% anual ya superan la matrícula pública. (Paredes & Pinto, 2009, p. 2).

 A continuación presentamos la evolución de la matrícula de los establecimientos educaciones municipales ha ido disminuyendo paulatinamente con el paso de los años, aumentando considerablemente el sector particular subvencionado.

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 Como se observa en el gráfico la matricula al año 2006 ha ido disminuyendo fuertemente en este sector, asimismo el sector particular subvencionado ha ido compensando la baja del sector municipal.  Sin embargo algunos estudios apuntan a que las escuelas municipales al perder matricula se desfinancian, por tanto la mayoría de ellas se ven obligados a cerrar, lo que consecuentemente disminuye la oferta de establecimientos. Esta sería otro efecto de la baja en las matrículas (Paredes & Pinto, 2009, p. 58).

En el sector municipal sólo 74 de cada 100 niños de una cohorte que ingresa a la enseñanza básica logra completar sus estudios antes de transcurridos once años, demorando en promedio 9,9 años para completar el octavo año. Al nivel de educación media 57 de cada 100 niños que ingresa a la enseñanza media logran completar sus estudios, demorando en promedio 5,9 años(Aedo, 2006, p. 6).

Como bien es sabido el sistema de subvención a los colegios se encuentra vinculada a la asistencia de los mismos, además de existir la Subvención Escolar Preferencial por la asistencia de los alumnos que son más vulnerables, entre otras subvenciones dependientes de una serie de variables contextuales y territoriales. Sin embargo como observamos la matrícula de los alumnos cada vez es menor en los establecimientos educacionales. Con la subvención que otorga el Ministerio por Alumno no se alcanzan a cubrir todas las necesidades del Establecimiento, estudios señalan que apenas se cubren los sueldos de los docentes y los gastos fijos que pudiera tener el establecimiento, sin embargo aun así son los Municipios que de sus recursos propios deben colocar para la educación municipal o recurrir en muchos casos al endeudamiento para suplir las necesidades.

En este mismo sentido a continuación observamos un cuadro de segmentación educativa por quintiles de ingreso y dependencia administrativa de los estudiantes que indica que lo anteriormente descrito se condice con las cifras:

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La situación socioeconómica de los estudiantes que asisten a establecimientos educacionales municipales están acompañados de una gran vulnerabilidad, los datos anteriores daban cuenta de ello. En este contexto la “vulneración” no se produce por el solo hecho  de trabajar con una población juvenil de determinada  condición socioeconómica, sino que obedece a una constelación de factores externos e internos asociados  a la cultura y dinámicas familiares y socio-barriales de  los jóvenes estudiantes.

Algunos datos ilustran esta situación. De acuerdo a la información proporcionada por la última encuesta CASEN (2000), el 72,7% del universo de desertores, pertenecen a estratos socioeconómicos bajos, específicamente al primer y segundo quintil de menores ingresos, que corresponde al 40% más pobre del país. Tres de cada cuatro jóvenes de entre 14 y 17 años que no asisten a la escuela o liceo, pertenecen a los sectores más pobres de nuestra sociedad(Román, 2003, p. 115)

Los estudios señalan que es difícil el cambio pedagógico en la sala de clases en los establecimientos que atienden a los estudiantes más pobres y vulnerables del país dadas las variables contextuales que los aquejan, además de la enseñanza que los profesores dan respecto a su condición social.

A continuación Presentamos los tipos de representación social que señalan los docentes respecto a las capacidades cognitivas superiores y habilidades sociales de los estudiantes, en base a los recursos y la vulnerabilidad en que se encuentran.

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Como se observa en el cuadro Siguiendo este esquema, el conjunto de prácticas que se ubica en el cuadrante III (valor negativo en los dos ejes), corresponden al tipo tradicional y se caracterizan por la reproducción mecánica de los contenidos tratados por el profesor en la clase, y en ella se observa preferentemente el dictado y la copia de lo que realiza el profesor en el pizarrón. Este conjunto de prácticas resultan ser altamente ineficientes para desarrollar procesos de enseñanza aprendizaje de calidad. A pesar de que no se señala en el cuadro esto es lo que ocurre en la mayoría de los establecimientos educaciones municipales del país, por lo que las características que señalan los profesores dificultarían el aprendizaje del alumno.

Respecto de las capacidades cognitivas y expresivas, los profesores de estas escuelas estiman que la generalidad de sus alumnos muestra condiciones iniciales insuficientes, bajo nivel de aprendizaje, escasa motivación por aprender y falta de concentración. Todo lo anterior los hace ser lentos en la adquisición de conceptos y procedimientos. Estas limitaciones concebidas como factores externos no son a juicio de los profesores, superables o modificables por su trabajo pedagógico, con lo cual serán siempre alumnos con desventajas frente a otros que cuentan con la estimulación social y familiar adecuada. Sólo ven en sus alumnos algunas habilidades artísticas que se manifiestan en el interés por actuar y dibujar. Como observamos la percepción que tienen los profesores de sus alumnos tiene directa relación con el aprendizaje de los mismos, lo que sin duda tiene y tendrá una repercusión directa en la calidad de la educación que se entregue a estos estudiantes.

Por tanto, los alumnos que asisten a escuelas municipales en contextos vulnerables, que además se encuentran en un clima social escolar con indicadores de agresividad y que además los profesores tiene una percepción que dada las condiciones que presentan no podrán nunca ser modificadas, tiene una relación directa con la mala calidad de la educación que reciben sumado a una serie de factores adicionales como la gestión educativa, los recursos, el desempeño docente entre otras variables que no han sido objeto de esta perspectiva.

Se hace necesario revisar con detención las posibles políticas que mejoren el clima social escolar de estos estudiantes brindando ante todo la seguridad que necesitan, otorgando una protección social efectiva que los incentive a aprender y sentir la motivación necesaria para conseguir mejores resultados. Sumado a lo anterior, los profesores son un gran estímulo para desarrollar las habilidades de los niños. Estudios demuestran que profesores comprometidos con la enseñanza de sus alumnos generan excelentes resultados independiente del contexto en el que se desempeñen, por lo que la percepción que tienen de los alumnos vulnerables debe ser un incentivo para lograr mayores y mejores aprendizajes y no una desventaja como lo es hasta ahora.

Conclusiones:

Esta perspectiva ha abordado la calidad de la educación desde dos enfoques, por una parte desde la situación socioeconómica de los estudiantes que asisten a los establecimientos educaciones municipales que en la mayoría de los casos son alumnos en una situación de vulnerabilidad bastante alta, y por otro lado el clima social escolar que se vive en los establecimientos educacionales.

Los datos indican que en los establecimientos educaciones municipales más del 50% de los estudiantes de escasos recursos presentan un comportamiento con características agresivas hacia sus pares lo que dificulta el aprendizaje y clima social escolar seguro para ellos mismos. Lo anterior tiene una repercusión directa en su aprendizaje y por ende en la calidad de la educación pública.

Asimismo y con respecto a la condición de vulnerabilidad hemos descrito que los alumnos en esta condición desertan o presentan elevadas inasistencias a sus establecimientos, a su vez los profesores sostienen que dada las condiciones familiares, de infraestructura, el escaso apoyo familiar, entre otras variables impiden que estos estudiantes puedan desarrollar capacidades analíticas y reflexivas diferentes a la hora de desarrollar nuevas estrategias de aprendizaje para ellos.

La enseñanza que se les otorga queda supeditada a la entrega de información y a replicar lo que el profesor realiza en la pizarra potenciando las habilidades de memoria de los estudiantes pero no las analíticas y de juicio crítico que en los establecimientos de mejor rendimiento si desarrollan.

Atender con políticas públicas integrales las falencias que la educación municipal presenta en este sentido, debe enfocarse en incluir los distintos actores que se encuentran presentes, a saber, por una parte el establecimiento educacional quien debe ser el garante al entregar las herramientas y habilidades necesarias a los estudiantes, en segundo lugar los profesores, quienes son los responsables de aplicar estrategias innovadoras para el desarrollo de aprendizajes cognitivos exitosos cambiando la percepción que tienen de sus estudiantes, tercero,  si las familias no pueden garantizar un clima con los valores y las herramientas necesarias de seguridad y educación es el Estado mediante asistentes sociales quienes deben brindar la protección necesaria a estos alumnos, atendiendo al rol subsidiario del Estado.

Finalmente mejorar la educación municipal requiere un esfuerzo integral considerando todo lo descrito previamente. De esta manera el enfoque e intervención que se realice considerará los alcances estructurales de posibles intervenciones que se realicen en el mediano y largo plazo para una mejora sustantiva en la educación pública.

Bibliografía:

Aedo, C. I. (2006). Educación en Chile: evaluación y recomendaciones de política. Retrieved from http://www.economiaynegocios.uahurtado.cl/pdf/publicaciones/inv125.pdf

Agencia de Calidad de Educación. (2013). Clima de Convivencia Escolar. 10.

BCN. (2009). Ficha de Protección Social. Retrieved from http://www.bcn.cl/leyfacil/recurso/ficha-de-proteccion-social

Elacqua, G., Martinez, M., & Aninat, C. (2010). ¿Cómo Fortalecer la Educación Municipal? Capacidad y Responsabilidad Política. In ¿Fin de Ciclo? Cambios en la Gobernanza del Sistema Educativo (Sergio Martinic, Gregory Elacqua., p. 297). Santiago de Chile: Pontificia Universidad Católica de Chile.

Marcel, M., & Tokman, C. (2005). ¿Cómo se financia la educación en Chile? Estudio de Finanzas Públicas, (5). Retrieved from http://www.bligoo.com/media/users/1/91093/files/Financiamiento%20de%20la%20Educacion.pdf

Milicic, N., & Arón, A. M. (2000). Climas Sociales Tóxicos y Climas Sociales Nutritivos para el Desarrollo Personal en el contexto escolar, 2.

Paredes, R. D., & Pinto, J. I. (2009). ¿El fin de la educación pública en Chile? Estudios de Economía, 36(1), 47–66.

Román, M. (2003). Por qué los docentes no pueden desarrollar procesos de enseñanza aprendizaje de calidad en contextos sociales vulnerables. Persona Y Sociedad, 17(1), 113–128.

 

EDITOR RESPONSABLE: Catalina Riquelme T.,  Cientista Político