Najel Klein,Baldo Prokurica
INSTITUTO LIBERTAD
No hay en la directiva de Renovación Nacional un cambio respecto de sus posturas históricas. Al contrario, si bien se valora positivamente el efecto que ha tenido en el tiempo el sistema electoral binominal, se estima necesario tomar nota de otras propuestas que parecieran empatizar con la demanda ciudadana de contar con un mecanismo de transformación de votos en escaños parlamentarios diferente al actual. Mantenerse ajenos al diálogo sería una irresponsabilidad que sólo aumentaría la tensión social.
El sistema electoral binominal ha sido puesto en entredicho por diversos sectores de la sociedad chilena. Hoy parece haber un consenso político-social en modificarlo o al menos alterarlo en su forma original, aunque no existe acuerdo sobre las alternativas a adoptar. Ante tal realidad, RN considera necesario que el tema se debata con toda la mesura, profundidad y amplitud que merece, evitando decisiones apresuradas que afecten a Chile. Desde otra perspectiva, no se comparte la opinión de una parte del mundo político —particularmente del denominado «bloque progresista»—, en cuanto a que la madre de todos los males de nuestro sistema sería el binominal, eludiendo con esto su propia responsabilidad en la supuesta crisis de representatividad y credibilidad.
La propuesta de avanzar a un régimen semipresidencial responde a la necesidad de abordar el tema en forma sistémica. Contrariamente a lo que ha trascendido, una de las motivaciones de la directiva de RN ha sido, precisamente, evitar situaciones como las que se produjeron en Chile durante la denominada república parlamentaria, entre 1891 y 1925. En efecto, suele decirse que en dicho período el Congreso entorpeció la actuación del Presidente. Hoy nos asiste la convicción de que muy probablemente el sistema electoral variará; en tal escenario, es probable también que una posible atomización del Legislativo complique la labor del Gobierno y retarde la aprobación de las leyes que permitan la implementación de las políticas públicas requeridas para el desarrollo de nuestra nación.
El partido ha encargado a una comisión el estudio de las reformas políticas y, una vez elaborado el informe de ésta, se revisará internamente y luego conjuntamente con el Gobierno y la Unión Demócrata Independiente, a fin de elaborar una propuesta unitaria y consensuada, a la que puedan sumarse otras posiciones políticas que compartan un marco valórico mínimo.
En definitiva, lo que se pretende es asumir el liderazgo demandado ante una coyuntura particular del sistema político. Evadir tal responsabilidad no es característica de nuestro sector, siempre comprometido con el futuro del país, independiente de las incomprensiones que esto haya podido generar.
