Miércoles, 19 Octubre 2011 00:00

(829) Las expresiones de Lagos Weber

En el marco de un seminario organizado por Chile 21 Ricardo Lagos Weber sentenció:” No sé si Bachelet sería capaz de liderar los actuales movimientos sociales, hay fuerzas conservadoras al interior de la Concertación que no quieren hacer nada; sólo les interesa ganar la próxima elección “.

Las expresiones del senador cayeron como un balde de agua fría en el auditórium, pero lo cierto es que fueron directas y resumieron de manera precisa y contundente, el magro resultado del debate provocado por la líder del PPD Carolina Tohá a comienzos de septiembre, cuando llamó a crear un nuevo referente que ampliara la Concertación hacia los movimientos sociales y en general hacia la izquierda.

Lagos Weber dejó claro , que la postulación de Bachelet, no garantiza que la Concertación fuera capaz de enfrentar con éxito el nuevo escenario político y social actual, que es muy diferente al del 2006, cuando la ex presidenta llegó al poder,

Por otro lado, las referencias a las fuerzas conservadoras, fue una denuncia a los sectores de la Concertación, que pretenden mantener el status quo, a la espera de la “supuesta carta ganadora” de Bachelet para volver al poder.

Además fue una clara advertencia, que Lagos Weber había planteado en una entrevista anterior, cuando señaló “que él dificultaba que Bachelet quisiera venir a una aventura con una plataforma política que aún no es capaz de ordenarse y ofrecerle una mínima alternativa a los chilenos”.

Carolina Tohá a comienzo de septiembre llamó a crear un nuevo referente denominado en sus inicios “ Convergencia Opositora, luego avanzado el debate se optó por un denominado “ Foro Democrático” el que debía ser presentada en sociedad el 5 de Octubre pasado y que suponía una invitación a integrar a movimientos sociales y a partidos que han surgido a partir del fraccionamiento de la Concertación.

En el debate inicial se plantearon diversas alternativas e invitaciones integradoras, entre ellas, una fusión entre el PS , el PPD, el Partido Radical y el PRO de Marco Enríquez Ominami , se trataba en definitiva de un llamado a una refundación de la Concertación, pero fundamentalmente hacia la izquierda, como también de sumar y hacer converger las demandas del movimiento estudiantil en el nuevo referente. Esperando con cierta ingenuidad que los manifestantes pudieran conciliar posiciones con una coalición política, que a todas luces es vista como responsables de las demandas que hoy día se expresan en la calle.

Otro gran problema era que ¿pasaba con la DC?, ya que una alternativa de esta naturaleza estaba destinada a dejar a la democracia cristiana como “vagón de cola”, del nuevo referente , en definitiva a colocar a dicha colectividad en la periferia del conglomerado , porque el núcleo del mismo se movería hacia la izquierda , y por cierto ahí el PPD y el PRSD, podrían asumir un rol más protagónico , que es el que vienen demandando hace tiempo, cada vez con mayor intensidad.

Las críticas de los “sectores conservadores “no se hicieron esperar, e Ignacio Walker advirtió que el intento de crear un nuevo conglomerado, más que una propuesta de diálogo parecía más bien una notificación de ruptura.

Surgieron personeros históricos de la DC, que parecían haber desaparecido, como Gutenberg Martínez, que fue invitado por la mesa del partido para que cumpliera un rol articulador con sus socios y canalizara la política de alianzas del partido. La designación no fue casual, Martínez es un convencido que la Concertación con los niveles de aprobación y rechazos actuales, 17% y más de 70 % respectivamente, sólo tiene en Bachelet como candidata el 2013 la posibilidad de volver al poder. Y para eso, mientras menos se modifique la estructura de la Concertación tradicional mejor.

Por lo tanto el debate debía concentrarse en consolidar el eje histórico de la Concertación, el núcleo compuesto entre el PS y la DC, asegurándose de que sí se producían cambios, estos sólo serían cosmético, siguiendo la máxima gatopardiana, de “que todo tiene que cambiar para que todo siga igual”.

Por lo tanto el objetivo era demostrar que no estaban en contra de crear un nuevos referente, pero sin soltar la estructura de control de la Concertación, es decir el eje histórico DC-PS, y este eje es y debe ser inmodificable.

De ahí que el diagnóstico de Lagos Weber apuntó a transparentar la maniobra, demostrando la escasa voluntad de los líderes históricos, por modificar las apuestas de la Concertación.

El resultado no podía ser otro, más que un híbrido, luego de un debate de un mes, sin una voluntad clara de producir un cambio, pero que sin embargo debía dar la imagen que las cosas estaban cambiando. Se estableció que el nuevo conglomerado estaría sustentado ,en principios como llamar a establecer “un relato proyecto país, sobre la base de una reafirmación de compromisos de bloque”, insistiendo eso sí, con una fuerte autocrítica a las tareas pendientes del conglomerado, entre las cuáles se pretendía concretar una gran mayoría social y política mediante una articulación amplia de la oposición”.

En términos concretos la ambigüedad misma para dejar a todos contentos.

Se intentó conciliar posiciones con los sectores más reformistas. Pero más que un programa, o un proyecto, la convergencia, terminó siendo un pacto para hacer oposición , lo más dura posible al actual mandatario y al gobierno como si eso bastara, o fuera suficiente para otorgarle dinamismo a un nuevo referente.

Como señaló Mariana Aylwin, “hay muchos en la Concertación que creen que están luchando contra la dictadura y que todavía no se convencen que Piñera conquistó una mayoría democrática”.

Las reacciones a las expresiones de Lagos Weber no se hicieron esperar. Andrade líder del PS, acusó al senador de ser” un francotirador de la Concertación”. “No sé con qué argumentos uno puede hacer una hipótesis de esa naturaleza, salvo que Ricardo tenga un don especial que no le conocía y de tenerlo valdría la pena desarrollarlo”

Vidal planteó que el parlamentario hablaba de situaciones hipotéticas, que no han ocurrido y por lo tanto no se pueden sacar conclusiones, refiriéndose a la capacidad de Bachelet para enfrentar un movimiento social con las características actuales. Lo que sí estamos convencidos, que éste difícilmente se sumaría a un conglomerado desgastado como la Concertación, que los propios líderes del movimiento han denostado.

Concluyendo, luego del intenso debate interno, lo que queda claro es que la Concertación se quedará esperando a Bachelet, para que los ilumine, porque no tienen la capacidad y lo que es peor la voluntad de de ofrecer propuestas nuevas a nuevas realidades. Lagos Weber lo único que hizo es expresar esta posición.

Patricio Gajardo L., Cientista Político
Programa Estudios Políticos y Electorales

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