El 15 de enero pasado Camila Vallejo concedió una entrevista al diario español El País, en donde señaló que como Partido Comunista (PC) nunca han descartado la posibilidad de la vía armada cuando estén presentes las condiciones para ello. Aunque afirma que actualmente ese camino está totalmente descartado, de igual modo sus afirmaciones son vagas e imprecisas, dañan la calidad de nuestra democracia, y se enmarcan dentro de las políticas históricas del PC que legitiman el uso de la fuerza para obtener sus fines políticos, con los más que sabidos trágicos resultados que ésta genera.
Las declaraciones textuales de la ex presidenta de la FECh fueron: “El pueblo tiene derecho a combatir en masa la violencia estructural que existe en la sociedad. Y nosotros nunca hemos descartado la posibilidad de la vía armada, siempre y cuando estén las condiciones. Sin embargo, en este momento, ese camino está totalmente descartado, porque la tensión que hoy día existe es neoliberalismo versus democracia”(1) .
Al leer sus declaraciones se pueden plantear varias interrogantes que vienen a cuestionar el carácter democrático de muchos de los postulados comunistas. Porque ¿quién establece si existen o no las condiciones necesarias para el uso de la vía armada? Y qué pasa si algunas de las demandas estudiantiles no son consideradas por la clase política, ¿acaso esa podría ser una condición suficiente para el surgimiento de la violencia como medio? Y ella no habla de combatir solamente a los regímenes no democráticos por la fuerza, sino que en el amplío sentido de que estén presentes las condiciones para ello. Entonces, ¿en una democracia es también un recurso válido?
Claramente los límites no están claros. Además, esto viene a poner una cuota de incertidumbre y desconfianza respecto a las verdaderas intenciones políticas de quienes condujeron el movimiento estudiantil, caracterizadas por el personalismo y el posicionamiento de cada uno de ellos. ¿Qué pensarán de este discurso aquellos estudiantes, que incluso llegaron a perder el año, y que noblemente luchaban por una mejor calidad de la educación?
Al analizar sus palabras también nos encontramos con que de acuerdo a lo expresado, al parecer no estaríamos bajo el orden de un régimen democrático sino en un neoliberalismo, estableciendo una dicotomía entre este último y la democracia, añadiendo erróneamente una nueva modalidad de organización política.
Otra señal preocupante es el hecho de que no hubo un fuerte cuestionamiento a sus dichos por parte de la Concertación, lo cual podría estar relacionado con las negociaciones municipales que se llevan a cabo. No vaya a ser que alguna declaración contraria a lo expresado por Vallejo pudiera molestar o incomodar a los dirigentes del PC. Pareciera que para éstos en el fondo es más importante derrotar a la centroderecha que pedirles explicaciones a sus socios políticos.
No es posible rasgar vestiduras en algunos temas y en otros no. Aparecer declarándose como los paladines de la justicia y los DD.HH., y al mismo tiempo guardar silencio frente a los atentados contra la libertad de las personas bajo regímenes no-democráticos de izquierda. Por qué existen temas vetados para unos, pero no para otros. Por qué las tan celebres “funas” tiene que ir siempre en la misma dirección. Por qué hay circunstancias justificables y otras que no. Eso se llama inconsecuencia y cinismo político.
Así como se deben condenar las violaciones a los derechos humanos ocurridas en cualquier momento y lugar, también se tiene que aplicar esto al uso de la vía armada, que tantas victimas generaron e incluso aún generan en los Estados que la han practicado. Condenar el uso político de la violencia, debe ser un elemento siempre presente y no estar sujeto a las condiciones ni intereses políticos del momento. La supuesta auto-declarada superioridad moral de la izquierda en estos temas, queda completamente en entredicho ante estas actitudes y silencios, cuando se espera la condena explícita de la opción de legitimar el uso de la violencia.
El fortalecimiento y desarrollo de la democracia requiere de líderes a la altura de las circunstancias, que conozcan la historia, los errores del pasado, y que proyecten sus ideas hacia el futuro. Chile no necesita dirigentes políticos que continuamente miren al pasado buscando las soluciones que no encuentran. Luego de un 2011 altamente movilizado, la ciudadanía espera propuestas concretas del movimiento estudiantil, donde ya no bastarán las “tomas” ni los paros. Sin embargo, desgraciadamente el tenor de las declaraciones de Camila Vallejo nos demuestra que se está muy lejos de aquello, y habrá que prepararse para un año difícil, y con poca disposición a los espacios para el diálogo, el entendimiento y el acuerdo entre las partes.
Autor: Pablo Rodríguez N.
