07 DE MAYO DE 2007

Nº 1
ANÁLISIS INTERNACIONAL IL

Cuba: traspaso del poder y disidencia

Todo parece indicar que en Cuba ha tenido lugar un traspaso de poder de Fidel Castro a su hermano Raúl y que este traspaso no es precisamente interino. Más allá de la orquestación oficial en torno al estado de salud del mandatario cubano, con anuncios y declaraciones múltiples de funcionarios y artistas del régimen, amenizadas por las intervenciones de personajes extranjeros amigos de Castro, como el presidente de Venezuela Hugo Chávez, el presidente de Bolivia Evo Morales o el Nóbel García Márquez, lo cierto, es que hay indicios suficientes para concluir que el poder operativo está más en manos del hermano menor, que en las del todavía primer mandatario cubano.

En la medida que van pasado las fechas más emblemáticas del calendario y Castro no reasume sus funciones, parece confirmarse la hipótesis de que su estado de salud, aún contando con la veracidad de un supuesto mejoramiento, no le permite, ni le permitirá tener el rol avasallante que ostentaba hasta antes de su enfermedad. Sus últimas incursiones como comentarista de problemas alimentarios del mundo y del acontecer político norteamericano en torno al caso Posadas, parecen indicar un posicionamiento del convaleciente líder en un nuevo rol: el de guía ideológico.

Mientras esto sucede, Raúl Castro actúa en funciones plenas de jefe de Estado. Hay indicaciones y hechos claros que avalan esta afirmación. La llamada operación Caguairán, encabezada por el Vicepresidente Castro—un enorme ejercicio de movilización militar de masas—, sin dejar de ser una demostración de fuerza de cara al enemigo predilecto de la Revolución Cubana: “el imperialismo norteamericano”,fue el escenario adecuado para el encuentro del pueblo con su nuevo conductor. En semejante entorno, el liderazgo grandilocuente y carismático del hermano mayor, fue reemplazado por la conducción sobria y parca de la eficacia militar del menor, como garantía de la nueva unidad del pueblo y la revolución en torno a las fuerzas armadas.

La aprobación, a mediados del mes de marzo, de un decreto ley con la firma del primer Vicepresidente del Consejo de Estado, Raúl Castro Ruz, con el título de “Sistema de Prevención y Atención Social”, destinado a la “prevención del delito y las demás conductas antisociales” y a “contribuir a la disminución de las conductas transgresoras de la convivencia social”, indican claramente, que a partir de ahora, lo trasgresor al orden revolucionario establecido será asumido a través de un entramado legal preventivo y penal claramente detallado. El juicio a las conductas sociales, que durante tantos años, dependió casi en exclusiva de la interpretación mesiánica del Comandante, pasa ahora a tener un tratamiento más institucional y colegiado.

Los problemas endémicos de la economía cubana, especialmente a nivel de las insuficiencias productivas, distributivas, laborales, de comercialización y abastecimientos alimentarios empiezan a ser razonados como problemas domésticos derivados de “la falta de medios para trabajar, bajos salarios y otros factores” y no puramente achacados a lo que las autoridades llaman el “bloque económico norteamericano”. No obstante este nuevo enfoque de más sobriedad analítica, y a pesar que las soluciones se quedan en el plano administrativo-policial, existe una voluntad sistemática que busca la eficacia. Las razias en los mercados agropecuarios contra el fraude en el pesaje de los productos que se venden al consumidor, son un ejemplo de un intento real por corregir con eficiencia práctica un mal que afecta directamente el abastecimiento a la población.

La represión

La represión, al decir de los propios afectados: los disidentes, ha recrudecido concretizándose en un acosamiento agobiante a cada opositor, a su familia y a su entorno. Aunque no se ha descartado el castigo penal selectivo, como lo demuestra la última condena a cuatro años de prisión por “peligrosidad pre-delictiva” al periodista independiente Oscar Sánchez Madan, en el último periodo, no han tenido lugar apresamientos masivos o actos represivos de consideración. En contrapartida, lo cierto es que el diario vivir de los que disienten del régimen es cada día más insoportable. Se siente de nuevo el aliento de la eficacia militar aplicada, en este caso, a labores de represión política ciudadana.

Las detenciones preventivas y traslados de personas a centros conocidos y desconocidos de la seguridad estatal para intimidarlos y amenazarlos, y su posterior liberación, sin que medien cargos, se ha intensificado significativamente el último período. También se han incrementado las denuncias por requisas arbitrarias de dinero y bienes a los opositores que llevan a cabo agentes del régimen.

Hay denuncias que señalan que los cuerpos de seguridad visitan regularmente a la mayoría de los disidentes en sus domicilios. Durante estas visitas los agentes acostumbran referirse a hechos y situaciones donde se mencionan a otros opositores. El propósito claro es que los disidentes se contacten entre sí. De este modo, se crea una especie de “diálogo represivo permanente”, donde los portavoces del mismo son los propios opositores.

Durante todo este período de traspaso del poder, tampoco han estado ausentes una de las formas mas deleznables de represión: los actos de repudio. En estas salvajadas caracterizadas por la vociferación de insultos y agresiones físicas, aparentemente un grupo espontáneo de ciudadanos revolucionarios se manifiesta contra lo que ellos consideran un contrarrevolucionario. Un ejemplo práctico de esta metodología represiva tuvo lugar con ocasión de la marcha de Las Damas de Blanco por calles de La Habana en conmemoración del cuarto aniversario de la encarcelación a largas condenas de presidio de 75 disidentes, hecho conocido como la Primavera Negra del 2003. Las Damas de Blanco —esposas y familiares de los encarcelados— debieron buscar refugio en casa de una de ellas ante el acoso, cada vez más violento, de las contra manifestantes, todo esto sin que las fuerzas del orden intervinieran en ningún momento.

Disidentes y opositores

Varios entendidos en el tema cubano coinciden en señalar que la actual oposición pacífica al régimen comunista nace con la aparición —a principios de los años ochenta e inspirado por el trabajo de los disidentes del Este europeo— del Comité Cubano pro Derechos Humanos, creado por Ricardo Bofill, un profesor disidente varias veces encarcelado.

Desde ese entonces han aparecido, y también desaparecido, distintas constelaciones de organizaciones y plataformas opositoras.

La actual oposición interna en Cuba está compuesta en su mayoría por disidentes del régimen socialista, está bastante atomizada y opera fundamentalmente a nivel de denuncia de los atropellos a los derechos humanos.

A nivel político, la mayoría de las grandes tendencias modernas tales como la socialdemocracia, el liberalismo, el social cristianismo encuentran distintos matices de representación en la isla.

Dentro de las organizaciones y personalidades con orientación socialdemócrata se encuentran, entre otros, Vladimiro Roca de Todos Unidos; Manuel Cuesta Murúa de la Corriente Socialista Democrática, de la que es su secretario general; yel ex comandante de la revolución, nacido en España, Eloy Gutiérrez Menoyo de la organización Cambio Cubano.

Los liberales se encuentran representados, a lo menos, en tres organizaciones:

-el Partido Liberal de Cuba (PLC) que se crea el año 1996 y que es dirigido por Héctor Maseda Gutiérrez. Este partido es miembro pleno de la Internacional Liberal desde hace dos años. La presidente en funciones es Julia Cecilia Delgado González, esposa de Maseda Gutiérrez;

-el Partido Solidaridad Democrática dirigido por Fernando Sánchez López. También es miembro de la Internacional Liberal;

-el Movimiento de Liberación Cambio Cubano cuyo presidente es Pedro Leonel Ordoñez Rodríguez.

Hay también opositores que nunca fueron o han sido partidarios del régimen. Entre éstos se destaca Oswaldo Payá, uno de los fundadores, a finales de los años ochenta, del Movimiento Cristiano Liberación (MCL) y del cual es en la actualidad su coordinador general. De orientación social cristiana, el MCL aboga a favor de los cambios pacíficos, apelando a la propia legalidad vigente. Esta organización y su dirigente máximo alcanzaron gran notoriedad como impulsores del Proyecto Varela, una propuesta de referéndum para iniciar cambios democráticos en la isla, que encontró su sustento legal en un mecanismo de consulta contemplado en la Constitución socialista.

En el mes de mayo de 2002, Payá y otros dirigentes, presentaron a la Asamblea del Poder Popular un documento solicitando un referéndum respaldado por más de 11.000 firmas. Con posterioridad, los promotores del Proyecto Varela afirmaron haber reunido una cifra similar de más adhesiones, lo que sitúa a esta plataforma como la con más respaldo popular en la historia de la oposición al régimen de Castro. La respuesta del Gobierno cubano fue la aprobación de una reforma constitucional que declaró irrevocable el régimen socialista. En el 2003, las autoridades cubanas procedieron a la encarcelación de 75 disidentes, entre ellos, decenas de promotores del Proyecto Varela.

La sociedad civil

A nivel de la sociedad civil —concepto acerca del cual los expertos no terminan por ponerse de acuerdo, menos en Cuba, donde todo lo que se oponga al Estado es catalogado por el régimen como oposición política mercenaria—, las entidades más destacadas en la isla son:

-la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional fundadaen 1987 y presidida porel socialdemócrata Elizardo Sánchez Santa Cruz, quien fue también fundador de la Corriente Socialista Democrática. Tiene por objetivos declarados la promoción por el respeto de los derechos humanos y la búsqueda de la reconciliación nacional entre todos los cubanos. Cada seis meses emite un informe acerca del estado de los derechos humanos en Cuba, donde se incluye una lista de prisioneros considerados políticos y de conciencia. Según su último informe de enero de 2007, en Cuba existen 283 personas que están cumpliendo condenas o se encuentran a la espera de juicios por motivos políticos o político sociales. Dentro de éstos, 78 son presos de conciencia adoptados por Amnistía Internacional.

-la Asamblea para Promover la Sociedad Civil fundada en 2002, es dirigida en Cuba por Martha Beatriz Roque. En su declaración de principios se afirma que la APPSC “es la concertación de 365 organizaciones de la sociedad civil, que mantiene una línea realmente independiente, por lo que ciertamente pueden ser nombradas Organizaciones no Gubernamentales. Todas estas entidades, aunque han solicitado su reconocimiento oficial, no lo obtienen, porque como bien se conoce, en Cuba, no está permitido disentir, ni en la propia Constitución de la República. La Asamblea es un medio de enseñanza para ayudar a la educación del ser social, orientada a promover el restablecimiento de la sociedad civil, con vistas a la instauración de la democracia en nuestro país.”

-las Damas de Blanco. Surgieron en abril del año 2003 por una iniciativa de las esposas y familiares de los 75 opositores condenados injustamente acusados de conspirar contra el Estado. En la actualidad los encarcelados son 59, de los restantes, algunos se encuentran en el exilio y otros con licencias médicas extra penales en Cuba. Uno de ellos falleció con posterioridad a su licenciamiento médico. La organización agrupa “a mujeres de diversos credos e ideologías, por toda Cuba, unidas por el dolor de estar separadas de sus seres más queridos y el firme propósito de lograr su liberación.” La presidenta de las Damas de Blanco es Laura Pollán. Dentro de las dirigentes más conocidas internacionalmente se destaca Miriam Leiva, periodista independiente y esposa del economista, y también periodista independiente, Oscar Espinosa Chepe, excarcelado con licencia extra penal y perteneciente al grupo de los llamados 75 de la Primavera Negra. Una de las actividades emblemáticas de las Damas de Blanco es su asistencia a misa todos los domingos en la iglesia de Santa Rita en el barrio Miramar de La Habana, donde de después de escuchar el oficio religioso y hacer una ofrenda floral a la Virgen, marchan solas portando flores por los alrededores para luego regresar al templo.

-las Bibliotecas Independientes de Cuba. Red de bibliotecas privadas. Parte de ellas son coordinadas centralmente en La Habana por Gisela Delgado. Un buen número tiene afiliación nacional a la Asamblea para Promover la Sociedad Civil o a Todos Unidos o incluso a ambas instancias.

-los periodistas independientes y las agencias independientes de prensa, se cuentan también entre las instancias de sociedad civil más activas en Cuba. Según la organización Reporteros sin Fronteras, a febrero de 2007 se encontraban 25 periodistas encarcelados en Cuba.

Para quién desee adentrarse en un inventario más detallado acerca de la disidencia y la sociedad civil interna de Cuba existen numerosos estudios, artículos y listados en la red. Nos atrevemos a recomendar, a título de orientación, un trabajo de Focal (Fundación Canadiense para las Américas) titulado “Organizaciones de la sociedad civil cubana no reconocidas legalmente” donde se hace un inventario detallado de más de 500 organizaciones

El factor internacional

Desde temprano la revolución cubana estuvo marcada por la impronta internacional.

A partir del vuelco revolucionario al socialismo y del establecimiento del embargo norteamericano a la isla, la dirigencia cubana elaboró un discurso, donde se auto asignó el papel de un pequeño David libertario abocado a construir una sociedad independiente, más justa y solidaria en la isla y dejó el rol de un Goliat agresor para los Estados Unidos, gigante imperialista y capitalista empecinado en abortar tan loable objetivo. Más de cuarenta años después, las autoridades cubanas siguen achacando al “criminal bloqueo norteamericano” no sólo las más pérfidas intenciones de desestabilización social e invasión militar, sino además les sirve de cortada central para justificar, no sólo todas las penurias económicas, sociales, políticas y culturales que sufren los habitantes de la isla, sino también para legitimar toda práctica represiva.

Resulta innegable que el bloqueo americano existe y afecta parcialmente a la economía cubana, y desde el punto de vista del derecho internacional es condenable . Políticamente, más que nada, sólo sirve para darle argumentos gratuitos a la dirigencia cubana para su trasnochada tesis del “bloqueo”, siendo su alcance es bastante menor al que le dan las autoridades cubanas.

En primer lugar hay que señalar que las restricciones impuestas por los Estados Unidos a Cuba no impiden en la práctica el comercio de la isla con el resto del mundo, como lo demuestran las propias estadísticas oficiales cubanas, donde se verifican intercambios comerciales —exportaciones-importaciones— con más de 90 países. Es cierto que Cuba no puede exportar a los Estados Unidos y eso priva a la economía cubana de una gran mercado potencial para sus productos, pero a nivel de importaciones en 2006, las compras de productos agrícolas norteamericanos por 340 millones de dólares, siguen ubicando a los Estados Unidos como el mayor proveedor extranjero de alimentos para la isla.

Las autoridades gubernamentales han cuantificado en 86.000 millones de dólares las pérdidas que la economía cubana ha sufrido producto del embargo, “bloqueo” en el lenguaje oficial. Ante semejante cuantificación hipotética y en el mismo plano especulativo, cabría preguntarse si la economía cubana hubiera sido capaz de tener un incremento productivo de bienes y servicios susceptibles de ser exportados y si el crecimiento real de los ingresos hubiera sido de tal magnitud como para solventar los supuestos aumentos de los flujos de importación que permitieran acercase a la cifra mencionada. La precariedad productiva de la economía socialista cubana con su corolario de salarios de hambre, nos hablan a las claras de su imposibilidad ontológica para asumir un desafío de esas proporciones. Habría que agregar además, que el alto nivel de proteccionismo y las barreras burocráticas existentes en Cuba, han dificultado enormemente —y continúan haciéndolo—, los flujos de capital de la inversiones extranjeras, tan necesarias y determinantes en el mundo globalizado en el aparato productivo de cualquier país del mundo y de tanta incidencia en la composición y el dinamismo del comercio internacional.

En el plano político, coincidiendo con muchos analistas, habría que señalar que la posición de los Estados Unidos hacia Cuba ha tenido, tanto para las administraciones republicanas como demócratas, más de consideración electoral doméstica y menos de apoyo efectivo e inteligente a un proceso de democratización y cambio reales en la isla. En la actualidad, con algunos matices de importancia —como por ejemplo las precisiones de personeros gubernamentales en el sentido que los Estados Unidos no tienen ningún plan o intención de agresión militar hacia la isla o consideraciones en el sentido de precisar que el tránsito a la democracia es un problema nacional de los cubanos—, la política americana sigue anclada en la lógica del embargo.

El último triunfo electoral del Partido Demócrata y la posición aperturista de muchos de sus personeros y dirigentes podrían pavimentar el camino para algunos cambios o al menos ajustes de las relaciones políticas, económicas y diplomáticas entre Washington y La Habana. Por otra parte, y sin que lleguen a ser mayoritarias, se escuchan cada día más voces en los Estados Unidos, entre importantes agrupaciones de exiliados cubanos, que abogan, no sólo por una liberalización del embargo —especialmente de las restricciones a los viajes de ciudadanos norteamericanos a la islay el envío de remesas—, sino que, ante un hipotético proceso de cambio, plantean la necesidad de asumir una actitud dialogante en la isla que incluya a todos los cubanos: partidarios y opositores al régimen, residentes en la isla y exiliados.

Importancia del exilio

A no dudarlo el exilio, por número y poder económico, jugará un papel de primer orden en un futuro proceso de cambios en Cuba. En la actualidad el envío a Cuba de remesas por parte de los exiliados representa un capítulo muy importante en la creación del PIB de la isla y un pulmón de subsistencia y complemento para miles de necesitados ciudadanos cubanos. Es tanta la importancia de las remesas del extranjero, que el Gobierno cubano ha establecido una red de comercios en pesos convertibles para encaminar estos flujos de dinero a las arcas fiscales.

Ante un proceso de reformas económicas, el exilio representa una fuente de recursos de inversión y capital inestimable para una economía de transición. A nivel del capital humano, el exilio representa también una reserva inestimable de recursos humanos gerenciales, directivos, organizativos y de mano de obra altamente cualificada. No hay que olvidar, que casi cincuenta años de socialismo, han retrotraído la economía cubana a un estado de tal calamidad que no sólo se ve afectada en sus infraestructuras, sino también en las carencias a nivel de gestión.

La Unión Europea

Europa y fundamentalmente la Unión Europea, podrían ser grandes actores en un proceso de cambios en Cuba. El poderío económico de la Europa de los 27, la tradición dialogante de sus clases políticas, la existencia de modelos económicos sociales exitosos, las experiencias de transición democrática de los socialismos europeos constituyen, sin lugar a dudas, un acervo de inestimables proyecciones a la hora de apoyar, estimular y potenciar eventuales aperturas en la sociedad cubana. Con todo, la realidad nos muestra una situación donde los países del viejo continente no terminan por ponerse de acuerdo acerca de una política común eficiente hacia el régimen. La historia de las relaciones entre la Unión Europea (UE) y Cuba datan de 1988, cuando la entonces Comunidad Económica Europea estableció relaciones formales con la isla.

Dentro de los momentos claves de esta relación se pueden mencionar el 2 de diciembre de 1996 cuando los países de la UE adoptan lo que se denominó Posición Común (PC) hacia Cuba y que estableció como objetivo central el “promover el proceso de transición a una democracia pluralista y el respeto de los derechos humanos y libertades fundamentales, al igual que una recuperación y mejoramiento sostenible de los estándares de vida de los cubanos”.La PC precisó además, el convencimiento de los firmantes de que en Cuba,si las autoridades lo permitieran o facilitaran, tendría lugar una transición pacífica hacia la democracia.

Los mandatarios europeos se comprometieron a facilitar el proceso de cambios pacíficos, promover el respeto a los derechos humanos, realizar actividades de cooperación enfocadas a la apertura de la economía, todo esto, en el marco de un dialogo amplio ”con todos los sectores de la sociedad cubana”.

Hasta 1999, la PC fue revisada regularmente cada seis meses y reiteradamente reconfirmada. Después de visita del Papa Juan Pablo II a Cuba, las relaciones entre la isla y la EU se hicieron más fluidas. Sin embargo, ese mismo año, la negativa de las autoridades cubanas a liberar a cuatro miembros de la disidencia empeoró las relaciones hasta culminar con la suspensión, por parte de Cuba, de su solicitud de cooperación en el año 2000.

Las relaciones bilaterales vivieron un mejoramiento en los años 2001-2002, período en el cual la UE manifestó su apoyo para que Cuba se incorporara al Acuerdo de Cotonou. En el 2003 se inauguraría la sede de la Delegación de la UE en La Habana. Ese mismo año y a raíz de la detención y procesamiento de 75 disidentes, las relaciones bilaterales sufrirán un cambio considerable. A iniciativa del Gobierno español encabezado por José María Aznar, la UE acuerda una serie de medidas tales como: limitar las visitas oficiales de alto nivel a la isla, rebajar la representación europea en actos culturales e invitar a los disidentes a las embajadas acreditadas en La Habana cuando se celebraran los días nacionales de los respectivos países.

En el 2004, con la llegada del socialista José Luis Rodríguez Zapatero al poder en España, las nuevas autoridades peninsulares comenzaron a promover la suspensión de las sanciones diplomáticas a Cuba. Este año se liberan algunos presos políticos del grupo de los 75 y España normaliza sus relaciones con el régimen de Castro. El 2005 los esfuerzos españoles se ven coronados con el reestablecimiento de los contactos diplomáticos entre Cuba y todos los países de la UE.

En el mes de abril recién pasado, la visita oficial a Cuba de una comitiva de alto nivel encabezada por el ministro de exteriores de España Miguel Ángel Moratinos, intenta marcar un hito en las relaciones, no sólo bilaterales entre Cuba y España, sino que es proclamada como la avanzada para un mejoramiento sustantivo de la interlocución europea con el Gobierno cubano. Con una agenda bilateral amplia, donde se incluyen temas políticos, económicos, de cooperación al desarrollo, culturales y también de derechos humanos, España quiere mostrar al mundo, y a sus socios europeos, estar en condiciones de liderar un proceso de dialogo que estimule el cambio en Cuba. Los anfitriones del ministro Moratinos, en la persona del canciller Pérez Roque, se encargarían, en forma pública, delimitar claramente el alcance de la visita, excluyendo de la agenda bilateral, no sólo el tema de la excarcelación de los disidentes a los que se llamó “mercenarios”, sino cualquier posibilidad de discutir acerca del tema de los derechos humanos. Para el ministro cubano, este tema, es algo que Cuba no discute con terceros países.

La negativa del ministro español a reunirse con la disidencia interna encontró como respuesta la negativa de la inmensa mayoría de la disidencia a reunirse en la Embajada de España, un día después de la salida del ministro español de Cuba, con un funcionario de segundo orden.

La apuesta del Gobierno español por los derechos humanos en Cuba ha quedado de momento circunscrita al breve balbuceo del canciller peninsular ante las cámaras de televisión, durante la rueda de prensa final a su estancia en la isla, afirmando que sí había conversado sobre derechos humanos con su contraparte cubana, mientras segundos antes, un categórico Pérez Roque puntualizaba para el mundo precisamente lo contrario.

Editor: Víctor Olmedo (Jefe de Redacción de La Primavera de Cuba)