Bachelet derrotada: Chile da el 1er. paso para más

Le fue mal al socialismo en Chile: la elección de medio término corroboro la pérdida de credibilidad y popularidad de Michelle Bachelet y su coalición en el poder, Nueva Mayoría. Mchos comentaron que los resultados de las elecciones municipales están “indisolublemente ligados” a lo que ha sido la gestión del Gobierno, lo que fue refrendado públicamente por el ex Presidente ahora presidenciable Ricardo Lagos Escobar; que en un sector de la abstención, como en la derrota de figuras estrechamente ligadas al Ejecutivo, cual fue el caso de Carolina Tohá en Santiago, hubo abiertamente un “voto de castigo” y que no se puede desconocer que parte de las responsabilidades recaen en la “sordera política” de Palacio. Sin embargo, el socio director de la consultora Austral Partners Chile, Aldo Cassinelli Capurro, también director del Instituto Libertad, considera que la crisis es mucho más profunda que sólo Bachelet:

por ALDO CASSINELLI CAPURRO

SANTIAGO DE CHILE (Instituto Libertad). Se dice que las elecciones políticas no se ganan ni se pierden, sino que se explican y de ahí que independiente de los resultados que arrojen siempre todos buscan la manera de ser ganadores.

Las recientes elecciones realizadas en Chile el domingo 23 de octubre han mostrado resultados muy llamativos y trataremos de analizarlas bajo la premisa básica del alineamiento de fuerzas que se han ido configurando en este escenario político.

En primer lugar por qué analizar estas elecciones, si son locales y se atomizan en 345 pequeñas unidades político-administrativas. La razón es simple y compleja a la vez, simple porque es la proyección que podemos hacer para las próximas elecciones parlamentarias y presidenciales que se realizaran el próximo año 2017. Complejas a la vez, ya que dichos resultados tienden a reacomodar el espectro político más allá de las coaliciones que dieron pie al gobierno en ejercicio, proyectando a los futuros competidores tanto al congreso como a la presidencia.

Al analizar los resultados, claramente se ve una derrota de la coalición gobernante, aquella que hace exactamente cuatro años atrás arrasó en las elecciones hoy ve como la ciudadanía le da vuelta la espalda y la deja huérfana de apoyo.

Un breve comentario a lo anterior es decir que el actual gobierno de izquierda leyó mal el desencanto existente en la gente, pensó que moviendo el eje a la izquierda conseguía aplacar el malestar de las personas que se manifestaban en las calles y por cierto construyó un programa de gobierno basado en esa realidad. Bajo una candidata que lo atrapaba todo, su programa fue una suma de incoherencias entre sí, pero que permitía a una variopinta coalición ser parte de una propuesta que podía ganar. Eso que fue útil para ganar las elecciones anteriores, es la semilla de la gran derrota electoral reciente.

La coalición gobernante no tiene un eje conductor claro, no existe el ánimo de continuidad y lo único que se puede esperar para el futuro es una idea de sálvese quien pueda para asegurar un espacio en las próximas elecciones.

Por su parte, la coalición vencedora ha dado muestra de haber entendido en parte su desastrosa derrota anterior y basado en el trabajo sistemático en terreno dio el primer paso para volver a instalarse en la casa de gobierno.

Sin embargo, el principal capital que esta coalición posee en este momento es la unidad, esa unidad en la diversidad, esa que no es monolítica pero que se conversa, esa necesaria discusión para ser mejor pero en la idea de buscar acuerdos.

Así se buscaron a los mejores candidatos en cada comuna (gobiernos locales), en ocasiones no fue fácil y se recurría a diversos métodos, pero eso es la negociación, primarias en algunos casos, encuestas en otro, lo importante es ser reconocidos como una coalición que tiene posibilidades de gobernarse internamente para luego entregar dicho esfuerzo a la gente.

Chilevamos se ha alzado hoy con la primera opción de ganar las próximas elecciones, aun cuando es muy prematuro decirlo y teniendo al frente partidos políticos que en su larga trayectoria han demostrado contar con una vocación de poder a toda prueba.

Sea quien sea el futuro gobierno deberán revertir los males causados por una administración voluntarista que pensaba que tanto el crecimiento como la buena gestión del aparato estatal eran cosas dadas, como el aire que se respira. Lo que hemos aprendido es que eso no es así y los votantes se manifestaron de esa manera.

Para quien quiera gobernar Chile deberá partir por despertarlo de una nueva siesta en la cual lo sumió la izquierda de la Nueva Mayoría, hay que remover los obstáculos instados por el actual gobierno para que las personas se puedan valer por sí mismo, puedan desplegar sus potencialidades y habilidades en pos de sí y de su comunidad. Hay una fuerza creadora que está latente y se debe movilizar.

Lo que viene no es fácil para la coalición de centro derecha, hoy está en la primera línea, pero los desafíos son grandes, como hemos señalados, volver a poner en marcha el país es la primera misión a la que sebe abocar.

Fuente : Urgente.com