Nº79 Resultados primera vuelta en Colombia

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Con un histórico 53,31% de participación, algo más de 19 millones de votantes (19.336.134), los colombianos acudieron como no lo hacían desde hace 20 años a sufragar en la primera vuelta electoral presidencial del 27 de mayo, con miras a elegir presidente hasta agosto de 2022. Eso que por ley el votar conlleva una serie de beneficios una vez presentado el certificado de votación.

El actual es un proceso especial, por cuanto son las primeras presidenciales realizadas tras los acuerdos de paz alcanzados entre el gobierno de ese país y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), quienes ya habían participado, sin éxito, en las pasadas legislativas de marzo.

Gráfico 1: Resultados primera vuelta Colombia 2018

Fuente: El Tiempo, en base a Registraduría Nacional del Estado Civil

Los candidatos que se alzaron como vencedores fueron Iván Duque, representante de la derecha uribista, con el 39% de los comicios y ganador por tres millones de votos frente a Gustavo Petro, que con el 25% rompe por primera vez la supremacía de la centroderecha liberal y el conservadurismo en las elecciones colombianas.

Ambos candidatos presentan además la particularidad de haber sido los únicos en realizar elecciones primarias el mes de marzo. Mientras Duque se enfrentó a Marta Ramírez y Alejandro Ordóñez bajo la fórmula ‘Gran consulta por Colombia’, coalición que alcanzó 5.968.501 votos, un 33,4% de los 17.818.185 votantes de la elección legislativa; los progresistas representados por Gustavo Petro y Carlos Caicedo lo hicieron mediante la ‘Consulta inclusión social para la paz’ del movimiento Colombia Humana y MAIS, que reunió al 19% de los votantes, es decir, 3.369.040 personas.

En cuanto a la distribución territorial de la primera vuelta, Duque se impuso en los departamentos de Amazonas, Arauca, Antioquía, Bolívar, Boyacá, Cesar, Caldas, Caquetá, Casanare, Cundinamarca, Guainía, Guaviare, Huila, Magdalena, Meta, Norte de Santander, Quindío, Risaralda, Santander, San Andrés, Tolima, Valle del Cauca y Vichada, Petro hizo lo suyo en Atlántico, Cauca, Chocó, Córdoba, La Guajira, Nariño, Putumayo, Sucre y Vaupés.

En tercer lugar se ubicó Sergio Fajardo, ex alcalde de Medellín, candidato de centro que puede resultar trascendental, puesto su 23.73% es relevante para la resolución de un ballotage, al que no logró acceder por sólo 260 mil votos y que incluso se impuso en el importante departamento de Bogotá. Muy por atrás se ubicaron el resto de los candidatos presidenciales, evidenciando la derrota del gobierno del presidente Juan Manuel Santos que, sin candidato propio no pudo traspasar su capital a ninguno de los candidatos de derecha no uribista en contienda.

De esta manera, se confirman los pronósticos entregados durante la campaña, los que mostraban una creencia del 50% que Duque será el próximo presidente, poniendo al candidato de Uribe con un 40% de intención de voto, frente a sólo un 24% de Petro. Pronóstico que se ha cumplido, a diferencia de otros eventos electorales del último tiempo donde las mediciones no han dado con el resultado final.

Si confiamos en esos pronósticos, en la segunda vuelta las distancias podrían acrecentarse, con un importante volumen de los encuestados señalando su rechazo hacia Petro, como aquel candidato por el cual nunca votarían (35%). Tendremos que ver si estos pronósticos pueden acertar nuevamente, puesto en marzo se realizaban estas mediciones bajo el supuesto que en las legislativas contaron con una participación del 48,85%, y que si bien el 50,2% ha sufragado, habrá que ver cuántos de los 36,5 millones de electores inscritos se motivan ahora a salir o a restarse una vez que sus candidatos han sido derrotados.

Lo que sí podemos avizorar es que Petro tendrá una tremenda dificultad para conseguir aumentar su votación, puesto las fuerzas electorales significativas que no pasaron a la segunda vuelta parecen más cercanas ideológicamente a Duque que a su persona. Es que el ex alcalde de Bogotá es conocido por su discurso anti establishment y su participación en el movimiento guerrillero de izquierda 19 de abril, lo que alejará a muchos de los votantes de Fajardo y para qué decir a los candidatos Vargas Lleras, más cercano a Santos o a Humberto de la Calle, del Partido Liberal.

Quien sea el presidente luego del 17 de junio eso sí deberá enfrentar un parlamento que no tiene una mayoría marcada para ninguno de los dos candidatos aún en competencia. Tras las elecciones, se aprecia una marcada tendencia de centroderecha en ambas cámaras, con la división entre liberales y uribistas en el eje de las disputas políticas. Los antes aliados políticos, recordemos que el presidente Juan Manuel Santos fue parte del gobierno de Uribe, ahora se encuentran en permanente antagonismo desde el controvertido proceso de negociaciones de paz con las FARC y alimentado también por el bloqueo de las pretensiones de reelección de Álvaro Uribe, limitándose legalmente esta posibilidad.

El partido uribista, Centro Democrático se impuso en el Senado con 16,41% de los votos y 19 representantes, mientras acabó segundo con 16,57% y 32 curules en la Cámara de Representantes. En la otra vereda, y a pesar de la caída en 7 senadores y 12 representantes del Partido Social de Unidad Nacional del presidente Santos, principalmente por no contar con candidato presidencial propio, las fuerzas cercanas al gobierno, que incluyen al Partido Cambio Radical e incluso al Liberal, superan en conjunto ampliamente al uribismo.

Por su parte, la izquierda sólo saca cuentas tristes tras las legislativas. Petro no cuenta con parlamentarios en un eventual gobierno, su movimiento sólo tiene presencia local, lo que dificulta cualquier opción de agenda gubernamental. Salvo por opciones de centro como Alianza Verde, los 5 senadores de Polo Democrático Alternativo, los 4 senadores y 1 representante de Lista por la Decencia, 3 y 1 del MIRA, y los cupos de un representante en la cámara baja para comunidades afrodescendientes, y uno para comunidades indígenas, la centroizquierda en su mayoría no pudo superar el umbral de 3% para alcanzar un asiento, igual en el Senado.

En otro evento interesante, la gran derrotada en esta elección parece ser la apuesta política de la FARC, ahora llamada Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común, que tras las negociaciones de La Habana aseguró 5 escaños en ambas cámaras para asegurar la paz. Con ese piso, y los pronósticos del propio partido que auguraba un millón de votos, se estimaba hasta 10 senadores para las FARC, la realidad fue mucho más modesta. Con sólo 53 mil votos, es decir, el 0,34% del electorado, se deslegitima un movimiento que fue ampliamente resistido en los centros urbanos, bloqueado por la banca para su financiamiento e incluso objeto de persecución y violencia por manifestantes en contra de sus candidatos.

Por ahora, y con los resultados legislativos y encuestas disponibles, se hace fuerte la probabilidad que Duque sea el próximo presidente de Colombia hasta agosto de 2022. Las certezas de que esto sea efectivo dependen en gran medida de que su contrincante no representa a la otra derecha de Colombia, que se encuentra enfrentada con el uribismo producto de lo ocurrido con el proceso de paz con las FARC.

Esto es de vital importancia, puesto gran parte de la campaña presidencial se ha centrado en la revisión de un acuerdo contra el cual Duque se presentó como la cara visible, logrando un estrecho margen para el No en el último plebiscito para aceptar o rechazar los acuerdos de La Habana. La ausencia de un candidato de centroderecha entonces le permitirá moderar su discurso en contra del pacto y así concentrarse en las políticas sociales, de seguridad y económicas que representan mejor a aquellos que votaron por alguno de los otros candidatos.

No obstante aquello, habrá que considerar que la primera vuelta sí ha producido antipatías y fracturas importantes entre las derechas, en una elección polarizada que hará difícil a los parlamentarios electos acercar posiciones con la mayoría individual del partido de Duque. Por su parte Petro tiene la responsabilidad de rearticular a una izquierda colombiana que ha estado ausente por mucho tiempo de la primera línea política, y que ha sido golpeada por las comparaciones de sus propuestas con la vecina Venezuela.

Para Chile es importante que el clima político en Colombia sea el mejor posible. Como uno de nuestros socios comerciales en Latinoamérica, parte de la Alianza del Pacífico, es esencial que un gobierno sólido pueda colaborar con Chile ante una realidad del foro que incluye a un inestable gobierno peruano y la posibilidad de la llegada de un líder proteccionista como López Obrador a México. Sin siquiera mencionar el volumen de inversión chilena en el país.

Colombia puede crecer en este tiempo de paz para transformarse en otra plataforma interesante de salida al Asia Pacífico, y su reciente entrada a la OCDE puede colaborar de buena manera a que ambos países podamos avanzar en iniciativas conjuntas bajo las mismas reglas y principios.

Por último, Chile ha sido durante el último tiempo uno de los destinos predilectos para los migrantes colombianos, muchos de los cuales han solicitado asilo por motivos de persecución política o criminal. El establecimiento de un gobierno post acuerdos de paz exitoso, que colabore más que obstaculice las desmovilización de las FARC y otros grupos como el ELN, son buenas noticias para aquellos que desean retornar a su país.