OP 1112 Reforma al Sistema de Isapres: ¿Quién le Pone el Cascabel al Gato?

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La teoría económica establece como uno de sus principios generales, que el mercado, a diferencia del Estado, es el que organiza mejor la actividad económica. No obstante, otro principio de la teoría económica sugiere que el Estado puede mejorar los resultados del mercado. Esto ocurre debido a que en algunos casos, la existencia de ciertas anomalías genera “fallas de mercado”. Estas “fallas de mercado” obedecen principalmente a la presencia de externalidades, la existencia de poder de mercado y las asimetrías de información, entre otras.

Por ejemplo, en el caso de los seguros, suelen ocurrir fallas de mercado debido a problemas de asimetrías de información como también debido a que -para ciertos tipos de seguro- hay ausencia de mercado o mercado incompleto. Cuando se habla de mercado incompleto, lo que se quiere decir es que el mercado no provee un bien a pesar de que el costo marginal de producir dicho bien sea menor a la disposición a pagar de los consumidores.

En el caso de los seguros, si bien sirven para cubrir riesgos relevantes para las personas, las empresas proveedores podrían no estar dispuestas a ofrecerlos debido a que ciertas condiciones lo impedirían, o debido que el riesgo para las empresas sería muy alto.

En estos casos se hace necesaria la acción del Estado. En Chile se ha generado una discusión en relación a tender a igualar los precios de planes de Isapre para hombres y mujeres. El motivo tiene que ver con el contexto actual por lograr mayor equidad de género, y el Gobierno está sugiriendo que los hombres deben pagar más y las mujeres menos, de forma de ecualizar el pago de los distintos géneros.

Las Isapres proveen diferentes planes de salud, los cuales tienen un precio base. Este precio base se ajusta por un factor el cual varía según el riesgo que representa el afiliado. A su vez, el riesgo está en función de una serie de variables, dentro de las cuales están la edad y el género. En el caso de las mujeres, es frecuente observar que el costo es superior al que deben enfrentar los hombres, según se tenga edad fértil y la posibilidad de embarazo, por ejemplo, y a veces deben pagar el triple que un hombre por un mismo plan de salud. Lo anterior ha generado que en la actualidad la mayor parte de los cotizantes de Isapres son hombres, mientras que la mayor cantidad de cotizantes de Fonasa son mujeres (53%)[1].

Evolución de las Variaciones de Precios Base de Planes de Salud

(Años 2001 a 2017, en promedio)

Fuente: Superintendencia de Salud, Documento de Trabajo, Análisis de la Banda de Precios en el Sistema de Isapre, Proceso de Adecuación de Contratos julio 2017 – junio 2018

Sin embargo, la discusión no se resuelve de forma tan simple. El hecho que las mujeres deban pagar más tiene que ver con el hecho de que las Isapres funcionan con un mecanismo de mitigación de riesgo basado en edad y género (son las mujeres quienes recurren con mayor frecuencia a las licencias médicas y a diferentes prestaciones de salud). En consecuencia, si dividimos a los cotizantes por género, las mujeres comprenden el grupo de mayor riesgo.

Si se incrementa el valor del plan para los hombres y se reduce el de las mujeres, se podrían observar problemas de elección adversa, puesto que los hombres estarían subsidiando a las mujeres en los planes de salud. Adicionalmente, se podría intensificar el problema de riesgo moral que conlleva un seguro, lo que puede provocar ineficiencias en el sistema de salud considerando que actualmente ya existe una sobredemanda para algunas atenciones, las cuales pueden ser resueltas a nivel primario.

Por último, si los efectos de los problemas mencionados tuviesen un efecto relevante, podría ocurrir que algunos hombres que actualmente se encuentran en Isapre, emigren a Fonasa, eso agravaría el problema del colapso que sufre el sistema público de salud. 

  1. Fuente: Fonasa