Nº86 El Legado Económico de la Presidenta Bachelet

En abril de 2017, en una entrevista concedida al Diario Financiero, la Presidente Bachelet señaló “no me interesa para nada un crecimiento económico brutal por sí solo, el crecimiento económico tiene que expresarse en una mejora en la vida de las personas”.[1] Es evidente que el crecimiento económico no ha estado entre las prioridades de la actual administración, lo que se observa rápidamente en la evolución del PIB entre 2015 y 2017.

Evolución del PIB

(2015-2017, Var. % anual)

Fuente: Banco Central.

En este documento se evaluará el legado en materia económica de la segunda administración de la Presidenta Bachelet, lo que no ha estado exento a la polémica. Para comenzar, la gestión en materia económica del gobierno ha estado marcada por la presencia de tres ministros de Hacienda, en un hecho inédito en la historia del país.

En efecto, la Presidenta comenzó su mandato con Alberto Arenas a la cabeza de la billetera fiscal, sin embargo en mayo de 2015 fue reemplazado por Rodrigo Valdés, quien estuvo liderando el ministerio de Hacienda hasta agosto de 2017, cuando fue llamado Nicolás Eyzaguirre a asumir el desafío de terminar el Gobierno gestionando una de las carteras más importantes en el Ejecutivo, precisamente la que maneja los recursos financieros.

Reforma Tributaria vs Ingresos Tributarios

Sin duda uno de los principales legados en materia económica ha sido la Reforma Tributaria de 2014, la que en régimen pretendía recaudar 3% del PIB, lo que en la práctica significa cerca de US$8.200 millones. Sin embargo, más impuestos a las empresas no implican necesariamente una mayor recaudación. Y esto muy tarde lo aprendieron en el Gobierno.

Y es que a partir de la información del Servicio de Impuestos Internos (SII), se observa que en 2016 los ingresos tributarios a partir del impuesto a las empresas[2] disminuyeron en 2% anual, pese a que aumentaron los impuestos de 22,5% a 24% en el mismo período, producto de la entrada en vigencia de la Reforma Tributaria. Efectivamente, los datos del SII señalan que si en 2015 las empresas aportaron US$13.869 millones, en 2016 el monto disminuyó a US$13.598 millones, es decir, US$272 millones menos de ingresos tributarios para el Fisco.

Desde una mirada de mediano plazo, la implementación de la Reforma Tributaria revela que entre 2014 y 2016, la tasa de crecimiento de la recaudación de impuestos a las empresas se desplomó, respecto del gobierno anterior. Si entre 2010 y 2013 -el período inmediatamente anterior a la reforma- el Fisco tuvo una tasa de incremento promedio en los fondos recaudados por impuestos de 15,3%; entre 2014 y 2016 -después de la reforma- se desplomó a 2,3%.

Ingresos Tributarios a partir de Impuestos a las Empresas

(2009-2016, cifras en US$MM de cada año)

Fuente: Elaboración propia, SII.

Gasto Público vs Crecimiento del PIB

Otra de las herencias de la administración actual es un mayor gasto público. Lo anterior no sería mayor problema si es que este mayor gasto público estuviese acompañado de un mayor crecimiento económico, que le diera sustentabilidad y equilibrio a la política fiscal, pero eso ha sido el caso. Por el contrario, lo que la evidencia refleja es que la brecha entre el crecimiento del Gasto Público y el PIB es notoriamente menor bajo la administración del presidente Piñera, mientras que ambas gestiones de la Presidente Bachelet se han caracterizado por crecimientos excesivos del gasto fiscal.

Gasto Público vs PIB

(En promedio, Var. % Anual)

Fuente: Elaboración propia, Banco Central

Brecha Gasto Público vs PIB

(Por mandato presidencial, en %)

Fuente: Elaboración propia.

Con la sola excepción de la administración del Presidente Piñera, el gasto fiscal se ha separado permanentemente del crecimiento económico, lo que significa un persistente aumento en el nivel de endeudamiento.

Endeudamiento

No son pocas las críticas que le han llovido a la actual administración, por su responsabilidad directa en este deterioro de las cuentas fiscales. Y es que es precisamente en los últimos tres años en que se profundizado notoriamente la tendencia a un mayor endeudamiento sin advertir lo propio en los ingresos efectivos y/o estructurales. Si bien en términos absolutos el porcentaje de deuda en relación al PIB se mantiene baja en comparación a otros países, llama la atención su incremento acelerado durante los últimos años. En 2013, cuando finalizaba el Gobierno del presidente Piñera, la deuda alcanzaba el 12,7% del PIB; en 2014, primer año de gestión de la actual mandataria, la deuda subió a 14,9% del PIB, en 2015 escaló rápidamente a 17,4%, mientras que en 2016 cerró en 21,3% del PIB y se prevé que para el cierre de este año podría superar el 24%.

Es notoria la aceleración en el ritmo de crecimiento de la deuda pública observada en los últimos tres años, con un promedio de 2,9% en el periodo 2014-2016, muy superior a la media registrada en el periodo 2010-2013, cuando la velocidad de crecimiento llegó a 1,7%, con lo que queda en evidencia que bajo la actual administración el ritmo de crecimiento de la deuda pública se ha casi duplicado en comparación a la administración del presidente Piñera.

Deuda Bruta y Velocidad de Crecimiento

(En % del PIB, y Var. % Anual)

Fuente: Elaboración propia, Dipres.

En los cuatro años de la administración del presidente Piñera, la deuda como porcentaje del PIB promedió 11,1%; mientras que en el periodo 2014-2017 alcanzará un promedio de 19,4% del PIB, lo que significa un incremento de 8,3 puntos porcentuales en el periodo. Seguir aumentando el nivel de deuda nos colocaría en una situación compleja y vulnerable, por cuanto nos haría observar nuevos retrocesos en la calificación de riesgo afectando la facilidad de endeudamiento en el exterior. Al mismo tiempo, el país estaría en una situación vulnerable de sobrevenir una nueva crisis financiera internacional.

Déficit Fiscal Efectivo y Estructural

El resultado fiscal se ha deteriorado significativamente en los últimos cuatro años. Mientras durante el Gobierno del presidente Piñera el déficit estructural promedió 1,0% del PIB, con una marcada tendencia a converger a un equilibrio en las cuentas fiscales, en la actual administración el déficit estructural exhibe un promedio de 0,7% del PIB, pero acusa una sistemática tendencia a deteriorarse año a año. De acuerdo a la Dipres, el año 2017 cerraría con un balance cíclicamente ajustado deficitario del orden de 1,7% del PIB[3], existiendo aún un largo camino por recorrer hasta llegar a un equilibrio. Cabe señalar que la actual administración ha ido reduciendo el déficit a razón de 0,2 punto porcentual por año, por lo que a este paso el déficit se cerraría recién en el año 2026.

Convergencia de Balance Estructural

(2001-2018, en % del PIB)

Fuente: Dipres.

Al margen del desequilibrio estructural, que el Gobierno actual promete converger gradualmente a un equilibrio, lo cierto es que las cifras año a año no están cuadrando, y por tercer año consecutivo, el gasto público del Gobierno superará a los ingresos que percibe, situación que empeorará este año y hasta, al menos, 2018. Las cifras muestran que el déficit fiscal efectivo de 2013 fue de -US$1.784 millones, pero en 2014 se disparó dos veces y medio hasta -US$4.299 millones, y en 2015 llegó a -US$5.004 millones. En 2016 siguió la misma tendencia deficitaria, al elevarse a -US$6.889 millones, y en 2017 subirá a un inédito -US$7.473 millones[4]. En resumen, el Gobierno de Michelle Bachelet recibió un déficit de US$1.784 millones del Gobierno del Presidente Sebastián Piñera, pero en sus cuatro años de gestión lo incrementó a casi US$8 mil millones, cifras inéditas en nuestro país, con un incremento de 320%.

Balance Devengado del Gobierno Central Total

(2001-2018, en % del PIB)

Fuente: Dipres.

Golpe a la Inversión

Las duras reformas estructurales y, particularmente, la reforma tributaria de 2014, golpearon profundamente a la actividad económica y a la inversión (FBCF). De acuerdo al Banco Central, el resultado de la FBCF se atribuye, principalmente, a la caída de la inversión en construcción y otras obras, reflejo de una menor inversión en obras de ingeniería. Hagamos un poco de historia, en 2014 la FBCF retrocedió 4,8% anual, mientras que en 2015 disminuyó 0,8% en doce meses.

En 2016 la FBCF volvió a perder terreno, tras contraerse 0,8% anual, lo peor es que hasta ahora la inversión no muestra señales de recuperación significativa, lo que da cuenta del tremendo impacto que tuvo la reforma tributaria de la actual administración. Y ello en un contexto en que no ha habido una crisis económica internacional que nos haya golpeado en estos últimos cuatro años. Y es que hay que retroceder hasta la crisis de 1982, periodo en que la contracción de la inversión fue de 38,3%, o la de la crisis asiática de 1999 cuando la inversión se redujo 14,3%, o la más reciente de 2009 con una caída de 13,3%, para observar variaciones tan malas como las de 2014 en adelante.

Como porcentaje del PIB, observamos una disminución sistemática desde 2012 en adelante, cuando los aires electorales y los anuncios de reformas estructurales, incluida retroexcavadora, se hacían sentí con fuera en el país, obligando a las empresas a repensar sus proyectos de inversión a la espera de un clima de mayor certidumbre y mejores perspectivas económicas, lo que finalmente no ha sucedido.

Evolución de la Formación Bruta de Capital Fijo

(% del PIB)

Fuente: Elaboración propia, Banco Central

Menor Empleo Formal y Mayor Precariedad

En materia laboral el legado de la presidenta Bachelet tampoco es bueno, en el que destaca la aprobación de una reforma laboral trasnochada que no refleja la realidad del mercado del trabajo. En concreto, la reforma laboral sólo ha conseguido pérdidas de productividad y un deterioro sostenido en las expectativas para hacer negocios, y no es difícil pensar que la reforma no tenga impacto en la destrucción de empleos o en la creación de nuevos puestos de trabajo.

La gestión del Presidente Piñera creó 1.000.000 de empleos en su mandato, mientras que en los últimos cuatro años se observa una sistemática y creciente precarización del mercado laboral. Durante la campaña presidencial de 2009, el presidente Piñera se comprometió a crear 200 mil nuevas plazas por año. Esa cifra fue superada, alcanzando entre 2010 y 2013 unos 979.000 puestos de trabajo, es decir, 261.000 nuevos empleos por año en promedio. A su vez, en el período 2000-2006 los salarios reales crecieron, en promedio, un 0,8% anual y entre los años 2006-2009 un 0,4%, en los años 2010-2013 se incrementaron en un 8,6% al año.

Las cifras en materia laboral de la actual administración son muy diferentes. Si bien la tasa de desempleo promedio bajo la administración Bachelet alcanza un 6,4%[5], lo cierto es que se ha visto fuertemente influenciada por la alta participación del empleo fiscal. En el periodo comprendido entre enero-marzo de 2010 y de 2014, se observa que el 62% de los empleos asalariados se crearon en el sector privado, mientras que un 8,7% es asalariado en el sector público y sólo el 25,7% es cuenta propia. Sin embargo, entre enero-marzo 2014 y enero-marzo 2017, se observa que el 28,3% de los empleos asalariados se generaron en el sector privado, mientras que el 15,1% es asalariado en el sector público y el 59,1% es cuenta propia[6].

Evolución del Empleo Asalariado y Por Cuenta Propia

(Var. % Anual)

Fuente: Elaboración propia, Banco Central

Por otra parte, a los 261.000 nuevos empleos promedio por año que se generaron bajo la administración del presidente Piñera, se oponen un promedio de 82.000 nuevos empleos generados por año bajo la administración de la presidente Bachelet. La diferencia es muy significativa y aumenta mucho más si sólo consideramos la cifra de empleo asalariado, vemos que entre 2010 y 2013 se generaron unos 184.000 empleos con contrato y prestaciones sociales, mientras que entre 2014 y 2017 dicha cifra ha caído a 25.000 empleos. En otras palabras, bajo la gestión del presidente Piñera se crearon 7,4 veces más empleos asalariados que bajo la administración de la presidenta Bachelet.

AUTORES: Gustavo Díaz y Stefano Zecchetto, Economistas.

  1. Diario Financiero, 07 de abril de 2017.
  2. Considerando la recaudación tributaria por concepto del Impuesto de Primera Categoría, Impuesto Adicional, Impuesto Tasa 40%, Impuesto Sustitutivo del FUT, Impuesto Art.21, Impuesto Específico a la Actividad Minera e Impuesto por Término de Giro.
  3. Evaluación de la Gestión Financiera del Sector Público en 2016 y Actualización de Proyecciones para 2017, Julio de 2017 (Dipres)
  4. Considerando el déficit estimado en el Informe de las Finanzas Públicas, ajustado por un tipo de cambio en torno a $674 (a septiembre de 2016)
  5. A Agosto de 2017
  6. “Efectos del crecimiento sobre el empleo y su composición en Chile”, Documento de Trabajo Nº32, Centro Clapes UC, Junio de 2017.