Realismo Mágico en los Ingresos Tributarios

En la confección del Presupuesto 2018 el Gobierno considera un crecimiento económico en franca recuperación, el que debiera ubicarse en torno a 3% y una demanda interna que crece a tasas de 4,1% anual. Estos antecedentes dan pie al Gobierno a estimar un dinamismo de los ingresos totales del orden de 7,4% en 2018, muy superior al 5% estimado para 2017, en doce meses.

La Dipres señala que este dinamismo en los ingresos totales es en un escenario conservador, y se explica por la expansión proyectada para los ingresos tributarios, básicamente de los ingresos del “resto de contribuyentes”, los que debieran crecer a tasas de 9,3% anual en 2018.

La evolución de los ingresos tributarios del resto de los contribuyentes se encuentra fuertemente relacionada a la dinámica del ciclo económico, y representarán casi el 97% de los ingresos tributarios para 2018. Para 2017, se cuenta con información de la ejecución de ingresos tributarios al mes de agosto, donde el resultado acumulado da cuenta de un dinamismo de 2,4% en doce meses, y la proyección de la Dipres sobre el dinamismo de esta variable, respecto de la ejecución de esta categoría de ingresos en 2017, es de sólo 3,2% en doce meses.

El dinamismo esperado por el Gobierno para esta categoría de ingresos es absolutamente excepcional, y sólo se puede comparar a lo observado en 2015, cuando comenzaron a observarse los primeros efectos de la reforma tributaria. Luego de ellos, los agentes económicos comenzaron a adecuarse a la nueva realidad tributaria, y junto con el ciclo de desaceleración económica, los ingresos tributarios se resintieron en 2016 y 2017.

La autoridad ha esbozado que el dinamismo de los ingresos tributarios del resto de los contribuyentes en 2018 se debe a una recuperación en la base tributable, lo que debiera suceder en la medida en que aumenten los contribuyentes, y se ajusten nuevamente las tasas impositivas. Sin embargo, lo cierto es que hasta ahora no resulta creíble, o al menos no con la información disponible hasta ahora, por lo que queda la inquietud sobre si el déficit en las cuentas fiscales al cierre de 2018 sea mayor al previsto en el diseño del Presupuesto, y lo más probable es que termine siendo parte del realismo mágico al que ya nos tiene acostumbrada la actual gestión.

Fuente: El Pulso