OP 1097 Antecedentes para la Discusión del Presupuesto 2018

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La economía internacional ha continuado un proceso de paulatina recuperación a lo largo de los últimos doce meses, lo que ha redundado en una mejoría en los términos de intercambio y una revitalización de los flujos de capital hacia mercados emergentes. No obstante, este dinamismo ha sido más lento que lo observado en procesos de desaceleración anteriores.

Y es que actualmente el mundo enfrenta un período en que las políticas monetarias siguen siendo expansivas, con una evidente apreciación cambiaria y mayores flujos de capital hacia países emergentes, pero en que al mismo tiempo se observa que el crédito reacciona marginalmente, al igual que el gasto y la actividad económica. Este fenómeno obliga a las autoridades económicas a adoptar mecanismos que ayuden a reducir las fluctuaciones de corto plazo y mantener la senda de crecimiento de largo plazo.

La Política Monetaria, principal instrumento del Banco Central, está llamada a liderar el crecimiento económico, mientras que una disciplinada Política Fiscal, radicada en el Gobierno de turno, debe orientarse a estabilizar el ritmo de crecimiento en torno a su tendencia de largo plazo, definida por el Banco Central. No obstante, la evidencia muestra que la práctica de políticas fiscales expansivas y pro cíclicas han sido más frecuentes entre las economías que la disciplina fiscal. Sin perjuicio de esto, países con disciplina fiscal parecieran haber sido más exitosos en promover una estabilidad macroeconómica, bajas tasas de interés y crecimiento estable, mejorando también su capacidad de ajuste en tiempos adversos.

Gasto Público vs PIB

(En promedio, Var. % Anual)

Fuente: Elaboración propia, Banco Central

Brecha Gasto Público vs PIB

(Por mandato presidencial, en %)

Fuente: Elaboración propia, Banco Central, Dipres.

De acuerdo a la Dipres, el año 2017 cerraría con un balance cíclicamente ajustado deficitario de 1,7% del PIB[1] y 1,5% del PIB en 2018. Cabe señalar que la actual administración ha ido reduciendo el déficit a razón de 0,2 punto porcentual por año, por lo que a este paso el déficit se cerraría recién en el año 2026. Además, el escenario económico 2017 nos dice que la economía apenas alcanzará un dinamismo en torno a 1,2% – 1,5%, con perspectivas de una recuperación durante el segundo semestre del ejercicio, que debiera consolidarse en 2018, con lo que la expansión del PIB el próximo año se ubicaría entre 2,5% y 3,5% de acuerdo al Banco Central[2].

Convergencia de Balance Estructural

(2015-2017, en % del PIB)

Fuente: Dipres.

Brecha entre PIB estimado en Ley de Presupuesto y el PIB Efectivo

(Var. % Anual)

(p) Proyección EEE del Banco Central.

Fuente: Elaboración propia, Dipres y Banco Central

Y esto cobra relevancia dada la tendencia exhibida por la actual administración a sobreestimar la tasa de crecimiento del PIB para el año entrante, y diseñar así un Presupuesto Público más expansivo que lo que la prudencia aconseja. La gestión del presidente Piñera estuvo marcada por la seriedad en las proyecciones, y si bien en 2014 hubo una brecha entre el PIB previsto y el efectivo, se debió en su mayor parte al deterioro de las expectativas en los agentes económicos ante las fuerte reformas estructurales y la reforma tributaria de 2014, que terminaron golpeando la actividad económica y la inversión (FBCF).

El Gobierno considera un crecimiento de 3,9% real sobre el gasto proyectado este año en el Presupuesto 2018, mientras que si se le compara con la Ley aprobada en 2017 el dinamismo del gasto público es de 4,4% real. De esta forma, el crecimiento del gasto fiscal en 2018 nuevamente excede con holgura a la proyección de crecimiento del PIB. Así, el Gobierno continúa incrementando el nivel de endeudamiento, puesto que al cierre de 2017, de acuerdo a cifras de la Dipres, la deuda bruta total llegaría a 24% del Pib, y se estima que en 2018 la deuda bruta que recibirá la próxima administración se acercaría a 30% del Pib, y con una economía creciendo a tasas de 3%, lo que sin duda representa un desafío de proporciones considerables para la gestión y eficiencia del gasto público.

Un elemento que se debe monitorear en el presupuesto 2018 se relaciona con el gasto en personal, honorarios y con el personal a contrata. Desde 2015 el gobierno se encuentra ejecutando un plan de traspaso de personal a honorarios que ahora quedarían a contrata, lo que totalizaría 14.000 cupos terminando el 2017[3].

Esta cifra puede aumentar, dado el escenario de reformas estructurales que crean nueva institucionalidad, debiendo contratar más personal para llenar dichos cargos. En este mismo concepto, cabe recordar que prácticamente el 80% de los empleos asalariados creados en los últimos 12 meses corresponden a empleos en el sector público[4], lo que ha mantenido convenientemente a raya la tasa de desempleo.

Finalmente, un elemento a considerar se relaciona con los recursos de libre disposición que tradicionalmente la administración saliente le deja al nuevo Gobierno. Cabe señalar que este fondo de libre disposición tiene como objetivo otorgar a la administración entrante un grado mayor de flexibilidad presupuestaria durante sus primeros meses de gestión. Esta práctica se inició en el período de Ricardo Lagos, estableciendo en el Presupuesto 2006 US$300 millones a su sucesora Michelle Bachelet. Esta última, a su vez, dejó como fondo de libre disposición US$450 millones para la administración de Sebastián Piñera, mientras que éste último dejó en 2013 unos US$600 millones como fondo de libre disposición.

AUTOR: Gustavo Díaz; Stefano Zecchetto; Economistas
  1. Evaluación de la Gestión Financiera del Sector Público en 2016 y Actualización de Proyecciones para 2017, Julio de 2017 (Dipres)
  2. Informe de Política Monetaria del Banco Central, Septiembre de 2017
  3. Plan de Traspaso de Honorarios a la Contrata 2014-2018, agosto de 2017 (Dipres).
  4. Información obtenida a partir de la Nueva Encuesta Nacional de Empleo, mensual (INE).