OP 1096 Crecimiento vs Crecimiento

Se veía venir. El Ministro Rodrigo Valdés, renunció a su cargo a la cabeza del Ministerio de Hacienda, y con él también se fue el resto del equipo económico, formado por el Ministro de Economía, Luis Felipe Céspedes, y el Subsecretario de Hacienda, Alejandro Micco. Ya son tres los ministros de Hacienda que la actual administración ha estrenado en apenas cuatro años de gobierno, lo que revela una total falta de coherencia entre el programa de gobierno y el estado de las finanzas públicas. No por nada el nivel de endeudamiento ha aumentado sostenidamente bajo la segunda gestión de la presidente Bachelet, al tiempo que la clasificación de riesgo crediticia de la deuda externa de Chile es rebajada.

El rechazo del proyecto Dominga, la queja del Ministro Valdés y la falta de apoyo por parte de la Presidenta no dejaban abiertas muchas opciones. El lamento del Ministro Valdés, en relación a que hay “algunos que no tienen el crecimiento dentro de las prioridades más altas”, reveló el profundo quiebre entre el equipo económico y el político, y dejó en evidencia la falta de liderazgo de la máxima autoridad de Gobierno, que no supo –o no quiso- reordenar el naipe que se estaba barajando.

Con la renuncia del equipo económico se aborta cualquier intento de que en el diseño de la política pública prime un criterio racional, por lo que terminará imponiéndose una visión populista y demagógica que mucho daño puede causar en los últimos meses de Gobierno. A la deriva quedan instancias fundamentales para la estabilidad económica del país, entre ellos los proyectos en materia de reforma al sistema de pensiones y el proyecto sobre el Presupuesto de la Nación 2018, además de la próxima negociación por el reajuste salarial de los empleados públicos.

Desde su arribo al Gobierno, el ministro Valdés ha debido enfrentar una y otra vez a la maquinaria política, a la retroexcavadora. El Ministro de Hacienda está llamado a liderar el equipo económico, es el encargado de convertir el programa de Gobierno en políticas públicas eficaces y eficientes, que tomen en cuenta la realidad económica local, debiendo compatibilizar los objetivos sectoriales con los objetivos de crecimiento y estabilidad macroeconómica.

Sin embargo, a lo largo de su gestión, el ministro Valdés debió esmerarse en ser un “atajador de goles” y en llevar a cabo una política de control de daños. Ahora es el turno del ministro Nicolás Eyzaguirre, el mismo que ha sido cuestionado por su gestión en la cartera de Educación, y que tampoco destacara en la Segpres. El mismo de los patines, el mismo que calificó de idiotas a sus ex compañeros de colegio que hoy día dirigen empresas. Las expectativas van de mal en peor.

El Gobierno sigue a la deriva. No se entiende que el ministro Valdés renunciara a su cargo porque el crecimiento económico no estaba entre las prioridades del Ejecutivo, pero al mismo tiempo las primeras palabras del ministro entrante sean “la prioridad que yo voy a tener es crecimiento, crecimiento, crecimiento”. A estas alturas, parece que Presidente Piñera tiene mucha razón al decir que la verdadera solución no es un cambio de gabinete, sino que es un cambio de Gobierno.

AUTOR: Gustavo Díaz; Stefano Zecchetto; Economistas