OP 1095 Una Reforma al Sistema de Pensiones Improvisada y a la Ligera

La reforma del Gobierno al sistema de pensiones recién comienza su discusión en el Congreso, y ya se visualiza una tramitación más compleja que la anticipada por el propio Ejecutivo. Y lo anterior se debe no sólo a que las medidas anunciadas no cuentan con la aprobación de todos los aliados de la coalición gobernante, sino que también porque no se conoce el real impacto de esta reforma en la economía.

Según el informe de productividad que acompaña a los proyectos de ley para mejorar las pensiones, el incremento de un alza de 5 puntos en la tasa de contribución significaría una pérdida de entre 2.200 puestos de trabajo y 394 mil plazas laborales. El amplio rango con que en el Gobierno estiman el efecto de la reforma al sistema de pensiones sobre el empleo asalariado da cuenta de un profundo desconocimiento de cómo funciona la economía, y genera más dudas que certezas en cuanto a la correcta elección de los instrumentos para alcanzar una mejora en las pensiones de los jubilados de hoy en Chile.

Resulta obvio que una estimación de pérdida de empleos en esa magnitud no es para nada informativa, y solo viene a constatar la forma en la que el Gobierno actual diseña e implementa la política pública. A estas alturas, no cabe duda de que en el Gobierno hubiesen preferido omitir esas tristes estimaciones.

La política pública no se improvisa, sino que es producto de un proceso sistemático por medio del cual las autoridades deben especificar las metas de la política económica, usualmente en términos de una función de bienestar social que la autoridad está tratando de maximizar. Una vez que estas metas (cuantitativas) se han definido, los policy makers deben especificar los instrumentos de política de que se dispone para alcanzar dichos objetivos. Obviamente este ejercicio está marcado por criterios de eficiencia y de estimaciones de costo alternativo que las autoridades de turno se permiten tolerar, es aquí donde entra la pérdida de empleo formal, la desaceleración en el ritmo de crecimiento de salarios reales, las utilidades de las empresas, etc.

Finalmente, las autoridades deben ser capaces de modelar los impactos, por medio de un conjunto de relaciones, vinculaciones e interacciones entre los instrumentos seleccionados y los objetivos perseguidos, de forma de poder elegir el valor óptimo de estos instrumentos, provocando el mayor bienestar y el menor costo social.

Al parecer, las autoridades desconocen la existencia de este proceso, diseñado en los años 50 por el economista holandés Jan Tinbergen[1], o simplemente no les importa el costo asociado que podría generar su reforma al sistema de pensiones, ampliamente resistida por la mayoría de los cotizantes en el sistema de capitalización individual.

AUTOR: Gustavo Díaz; Stefano Zecchetto; Economistas
  1. Economic Policy: Principles and Design, Jan Tinbergen. The Economic Journal Vol.69 No.274 (Jun., 1959)