OP 1087 Las Estadísticas que Golpean a los Pacientes del Sistema Público de Salud

Recientemente, el Ministerio de Salud ha dado a conocer cifras inquietantes en relación a la gestión en salud pública, abarcando distintas temáticas, pero con un denominador común, todas afectan la calidad de vida de los pacientes del sistema de salud público. Entre los antecedentes, los que más preocupan son los siguientes:

  • Aumento en la cantidad de personas que espera una atención médica, ya sea de consulta o quirúrgica.
  • El aumento observado en el número de personas que sufren una patología AUGE y que no han sido atendidos en los tiempos máximos establecidos
  • El número de personas en 2016 que fallecieron mientras se encontraban en la lista de espera de hospitales (sea esperando una consulta o cirugía)
  • El fuerte impacto en el gasto en Salud que se deriva de la compra a prestadores privados

En cuanto al incremento en la cantidad de personas que espera una atención médica (ya sea de consulta o quirúrgica), se observa con preocupación que las listas de espera del sistema público acumulan alrededor de 1.882.184 personas. Dicha cifra se compone de 1.602.150 enfermos que esperan ser atendidos por especialistas y 268.570 pacientes que esperan por una cirugía.

En tanto, a enero de 2017 hay 11.464 personas que padecen enfermedades cubiertas por el plan AUGE y que no han sido atendidas en los tiempos máximos establecidos, cifra que representa un aumento de 57% respecto a la cifra observada en julio de 2016. Además, las cifras presentadas sugieren que desde julio de 2016 hasta enero de 2017, el incremento mensual promedio en el número de pacientes con patologías AUGE que no han sido atendidos en los tiempos máximos establecidos, asciende a 7,8%. Esto quiere decir que, de mantener dicho patrón de crecimiento, al cerrar el ejercicio 2017 esta cantidad alcanzaría los 26.290 pacientes.

Por otra parte, los datos del Ministerio de Salud enviados al Congreso Nacional señalan que 24.817 personas fallecieron en 2016 mientras integraban las listas de espera de hospitales. La cifra se descompone en 22.459 personas que fallecieron mientras esperaban una primera consulta con un médico especialista, y otras 2.358 personas que fallecieron mientras esperaban por una intervención quirúrgica. Los más afectado son los adultos mayores de 65 años, grupo que concentra la mayor cantidad de fallecidos (18.423) consignando un 74,2% del total.

Número de personas que sufren una patología AUGE

(Quienes no han sido atendidos en los tiempos máximos establecidos)

Fuente: Elaboración propia con datos de Subsecretaría de Redes Asistenciales

Parte de esta situación puede explicarse en la menor cantidad de médicos y especialistas dispuestos a trabajar en el sector público de salud, particularmente en la Modalidad de Libre Elección de Fonasa (MLE). Y es que en este segmento los médicos y especialistas han disminuido en cerca de 30% entre 2013 y 2015; pero la cifra se eleva a 42% si tomamos el año 2008 como referencia, año en que se contaba con 18.097 médicos trabajando bajo esta modalidad en Fonasa. Al cierre de 2015 no se alcanzan los 10.567 especialistas.

Esta deficiente gestión llega a ser indignante cuando se observa la evolución del gasto público en salud en los últimos años. Según la Dirección de Presupuestos (Dipres), el gasto anual en compras a privados anota un crecimiento en promedio a una tasa de 12% entre 2012 hasta 2016, pero si se considera el gasto en 2016 sobre el gasto en 2012 se observa un aumento de 53% en dicho periodo.

A su vez, el gasto total en salud financiado por Fonasa crece cerca de 9,2% promedio anual en idéntico periodo. Cabe consignar las principales compras de Fonasa al sector privado ocurren por concepto de compras de prestaciones no AUGE (compra de camas críticas); hemodiálisis; prestaciones y garantías AUGE (radioterapia AUGE y prestaciones asociadas al cáncer); prestaciones Ley de Urgencia Nº 19.650 y por el Bono AUGE.

Lo anterior es consecuencia del diferencial entre la demanda por atenciones de salud al sector público y la capacidad de oferta con la que cuenta el sistema, obligando al sistema a adquirir prestaciones en el sector del sector privado, ya sea dentro de la propia red de salud pública (intrasistema) como fuera del sistema (extrasistema).

Gasto Público en Salud: Compras a Privados

(Cifras en Miles de Millones de $)

Fuente: Elaboración propia con datos de la Dipres.

La compra intrasistema consiste en la contratación de los servicios profesionales provistos por el personal tanto interno como externo para la realización de intervenciones quirúrgicas en los hospitales del sector público. Esto deja en manifiesto el problema que tienen los Servicios de Salud en relación a la dotación y las jornadas del personal médico en sus respectivos establecimientos y de los efectos e incentivos que pueden generar la interacción entre el sector público y el privado en la contratación de personal médico.

La compra extrasistema tiene que ver con el pago de prestaciones que se realizan en los establecimientos que no pertenecen al sector público. Esta compra da a conocer el hecho de que hay una producción oculta por parte del sector público, dado que contablemente se cuenta con la información del gasto efectuado y no de las prestaciones realizadas.

La compra de prestaciones extrasistema es la más importante, dado que significa el 84% de la asignación y un gasto de $180.231 millones en el año 2015. Es importante destacar que la sola existencia de la compra al extrasistema, revela por un lado la falta de capacidad del propio sector de atender la demanda efectiva por prestaciones de la población beneficiaria del sistema público. La explicación de este último punto puede deberse a que los establecimientos se encuentran actualmente produciendo al máximo nivel que les permite su capacidad instalada, sea en términos físicos, humanos, entre otros. O podría ser que se encuentren en un nivel inferior a su máxima capacidad, lo que se puede atribuir a problemas de eficiencia y/o por carencia de profesionales intrasistema como por ejemplo médicos especialistas para la realización de dichas prestaciones.

Esta práctica se ha vuelto más frecuente en respuesta a la grave crisis que afecta al sector público de salud, y uno de los problemas que conlleva dicha práctica es que puede debilitar la contratación y el quehacer del sector público, dado que no se genera un incentivo a satisfacer la demanda asistencial de forma interna ni tampoco a que los médicos permanezcan contratados por el mismo número de horas en los hospitales.

Como antecedente adicional, es sabido que los requerimientos de salud para efectos de cerrar la brecha medida en 2014, dejaron a las facultades de medicina al 100% de su capacidad formadora, con 1.200 cupos para especialidad y 200 para odontólogos. Muchos expertos en el área de salud han manifestado que desde la creación del AUGE, con las garantías de acceso, calidad, protección financiera y oportunidad de atención, no hubo un acompañamiento de políticas por parte del Estado para satisfacer la demanda por médicos especialistas considerando que al AUGE se le han incorporado más patologías. Particularmente cuando se inició en 2005, el número de patologías era de 25, actualmente la cifra asciende a 80 patologías, por lo que se requiere de una mayor cantidad de especialistas.

AUTOR: Gustavo Díaz; Stefano Zecchetto; Economistas